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Viernes , 22.06.2018 / 03:13 Hoy

Robacarros, policías y soldados

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El dato de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) de que el robo de autos en Jalisco subió 46 por ciento en el último año, que le revelamos en nuestra edición de ayer, además de preocupante, vuelve a poner en evidencia el fracaso de las estrategias policiales y la mala calidad de nuestras corporaciones locales, ya sea por la falta de supervisión y profesionalización o por lo altos niveles de colusión con la delincuencia organizada.

Sea cual sea el motivo, habla por igual de una grave negligencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno por el incumplimiento de su esencial obligación y razón de ser del Estado de brindar seguridad a sus gobernados.

El no poder poner freno a los que se dedican a robar autos, que tan sólo en Jalisco pasaron de octubre de 2015 a septiembre de 2016, a ese mismo lapso del año siguiente, es decir de octubre de 2016 a septiembre de 2017, de 7 mil 807 coches robados a 11 mil 395, le da la razón también a quienes en el debate para oponerse a la recién aprobada Ley de Seguridad Interior, han planteado que de muy poco servirá oficializar la permanencia del Ejército en la calle para combatir la inseguridad, sin discutir una reforma que obligue a las autoridades a trabajar en mejorar sus cuerpos policiales, hoy totalmente rebasados por los delincuentes.

Más aún, porque según las cifras de la AMIS, prácticamente la mitad de los 11 mil 395 robos de vehículos pusieron en riesgo la integridad de su conductor o conductora al asaltarlo a mano armada, con todas las traumáticas consecuencias que ello implica en la percepción de inseguridad. Otro dato que revela el daño del robo de vehículos es que el mayor número de afectados son los que manejan un auto compacto. Setenta por ciento son coches de estas características, lo que representa un daño patrimonial a muchas familias que apuestan buena parte de su ingreso en adquirir este medio de transporte para su movilidad o para su trabajo o negocio. El alarmante incremento en este índice delictivo coincide con el proceso electoral del 2018, y todos los relevos de autoridades que generan las salidas de los que se van competir por nuevos cargos públicos. Por ello, la exigencia debe ser ahora a los que asumen como gobernantes interinos y como nuevos responsables de las áreas de seguridad para que den prioridad a los temas de seguridad y comunicar qué harán para enfrentar esta emergencia de inseguridad pública. A nivel nacional el dato es que en el último año se robaron 85 mil 943 autos robados, lo que junto con el incremento de otros indicadores como el de los homicidios y el robo de hidrocarburos, también confirman que la presencia del Ejército en las calles no ha sido la panacea para recuperar la seguridad en el País, por lo que lo más sensato sería que el Presidente Enrique Peña Nieto atienda las peticiones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, de la ONU y de Amnistía Internacional de vetar la Ley de Seguridad Interior hasta revisar de nueva cuenta sus términos y discutirla junto con el tema de la renovación de los cuerpos policiales que están perdiendo a todas luces el combate contra la delincuencia.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4

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