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Miércoles , 18.07.2018 / 19:46 Hoy

Radar

Ni malicias ni complots Enrique

Jaime Barrera Rodríguez

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El domingo pasado que MILENIO JALISCO publicó el resultado no aprobatorio que tuvo el Comisario de la Policía de Guadalajara, Salvador Caro, en los exámenes de segunda vuelta que aplicó el 12 y 13 de octubre en el Centro Nacional de Certificación y Acreditación, y que le notificó la Secretaría de Gobernación al alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro cinco días después, el secretario general del Ayuntamiento de Guadalajara, Enrique Ibarra Pedroza, además de salir a mostrar los exámenes que hizo el jefe policial en la PGR, donde sí aprobó, lanzó públicamente una serie de acusaciones a nuestro diario, que desde luego rechazo y me obligan a responder en este espacio.

De entrada, encuadra la publicación del tema en “un conjunto sistemático de acciones ofensivas” contra el gobierno de Guadalajara “todas relacionadas con la seguridad pública”. Luego intenta descalificar la nota por considerar que tiene “un enfoque malicioso”, para concluir que “la información publicada irresponsablemente en MILENIO JALISCO”, “al parecer” nos hace formar parte del complot que hacen en su contra personajes del Cisen, del Poder Judicial, de la Fiscalía y del gobierno estatal, para “descarrilar” el proyecto político de Alfaro, y no dejar pasar la Agencia Metropolitana de Seguridad, que por cierto, ayer nació sin contratiempos (aunque en versión light, pero ese es otro tema).

No hay ni malicia, ni irresponsabilidad ni mucho menos la participación en un complot. MILENIO JALISCO tuvo que transitar por un tortuoso camino de más de 190 días entre solicitudes de información y recursos de revisión ante las autoridades de transparencia locales y federales, que determinaron que los exámenes de control y confianza son información de interés público, y que los resultados, sin los detalles de las evaluaciones (lo que sí atentaría contra la privacidad y datos personales de los examinados), pueden publicitarse. Por este fallo supimos y publicamos que Caro pasó sus primeros exámenes con restricciones. Eso fue, ni más ni menos, lo que hicimos con los resultados de estos segundos exámenes: publicar exclusivamente el resultado, que fue desaprobatorio. Por cierto lo mismo hizo Alfaro en su Twitter, del documento de la PGR, que Ibarra negó a distribuir por considerarlo igual “reservado y confidencial”.

Por eso, más allá del lugar común en que se ha convertido la narrativa alfarista, de ver en cualquier noticia no favorable o críticas a su desempeño y decisiones de gobierno, un complot para “descarrillar” su proyecto político, que les permita aparecer como víctimas, y tachar a los que los cuestionan como los corruptos que quieren acabar con el “gobierno bueno”, el caso Caro, además de obligar la clarificación inmediata de cuál evaluación es la válida, a lo que nos urge es a revisar el modelo de certificación policial que se cimbra con este doble y contradictorio resultado, y que nace con la delicada acusación de los naranjas, de que estas pruebas se manipulan con fines políticos.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4

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