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Lunes , 18.06.2018 / 07:09 Hoy

Radar

La buena noticia que vino con el 'gasolinazo'

Jaime Barrera Rodríguez

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Cualquier expresión de poder, pero sobre todo las de la política y del gobierno, nunca entregarán espacios ni permitirán que la correlación de fuerzas que dominan cambie por concesión graciosa. Ceden sólo ante la presión de causas sociales bien organizadas y que casi siempre vienen de esferas ajenas a las lógicas político-partidistas. Por eso habrá que celebrar las pequeñas pero múltiples, y en su mayoría genuinas, movilizaciones generadas en este inicio de año por la muy mala aplicación por parte del gobierno federal, de una política pública que si bien busca empezar a poner orden en el tema de los subsidios a las gasolinas, que beneficia a los más ricos y en el que hay dispendios y corruptelas desde hace años, equivocó al imponerla de forma abrupta y sin acompañarla de ninguna otra medida para atenuar su impacto. Sin duda haber anunciado un plan de austeridad o programas sociales adicionales para sectores vulnerables, hayan podido amortiguar en algo la inconformidad social, multiplicada por los altos grados de desconfianza en las autoridades por los recurrentes escándalos de corrupción e impunidad. Prueba de ello es que, lejos de calmar los ánimos, la pura salida del Presidente Enrique Peña para afirmar que "camparte la molestia", pero que el alza era "inevitable" sin hacer otro anunció compensatorio el miércoles pasado, no hizo más que atizar más la ofuscación. De ahí que haya tenido que salir por segunda vez, anoche, a anunciar una disminución de 10 por ciento en los salarios de él y de su gabinete, que seguramente también será insuficiente para que paren las molestias causadas por el incremento de 20% a las gasolinas, el más alto en la historia reciente del País. Aunque no se ha logrado la demanda principal de revertir este desproporcionado aumento, y aunque podría no lograrse, las manifestaciones de indignación ciudadana en gran parte del país significan ya un despertar de voluntades para interesarse en asuntos públicos y dejar la comodidad de sus casas, aulas u oficinas y para destinar tiempo para hacer patente su inconformidad. Por ello habrá que estar muy vigilantes que grupos partidistas o de la delincuencia común u organizada no usen la irritación social por el gasolinazo, como bandera para sacar raja política con simulaciones, o por quienes sólo quieren aprovechar el momento para delinquir o saquear. No podemos permitir que estos oportunistas desvirtúen la que quizá es la única buena noticia de este inicio de año: la inédita participación y movilización social legítima y pacífica para protestar por los abusos de nuestra clase política y gubernamental, y que es un claro avance para empezar a tirar el muro de la apatía que les permitió tenernos en esta nueva situación de crisis. Ojalá ese ánimo de participación y exigencia continúe todo el año y lo consolidemos en los años venideros. Solo con una mejor y mayor organización social lograremos tener mejores gobiernos que hagan menos desastres.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4

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