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Lunes , 18.06.2018 / 10:33 Hoy

Radar

Fin a los Megasalarios discrecionales

Jaime Barrera Rodríguez

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En marzo pasado en MILENIO JALISCO hicimos una revisión de los salarios de funcionarios en distintas dependencias a propósito del aumento que muy sigilosamente se autorizaron en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y que los colocaba como los consejeros electorales más caros del país.

Aunque los integrantes del Consejo General del IEPCJ rectificaron y decidieron bajarse su sueldo, lo que descubrimos fue toda una serie de abusos y criterios muy poco claros con los que otros funcionarios se autodesignaban su salario y prestaciones. El que destacó sin duda fue el caso del titular de la Auditoría Superior del Estado, Alonso Godoy Pelayo, que pese a la crisis de credibilidad que arrastra desde hace al menos 5 años, es el funcionario de mayor salario en Jalisco y el fiscalizador más caro de México.

Casos un poco por debajo de éste, pero igual por arriba del ingreso del Gobernador encontramos en el Supremo Tribunal de Justicia y en el Tribunal de lo Administrativo del Estado, donde incluso siguen vigentes bonos y estímulos por “puntualidad” a magistrados, que se dan en total opacidad, entre otros.

Ante ese panorama, el propio Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval repudió estos abusos y anunció que enviaría una iniciativa al Congreso para regular el tema salarial.

Pues bien, ayer, cuatro meses después, sesionó por fin el Comité Técnico de Transparencia y Valoración Salarial (CTTVS) y acordó proponer a los diputados un reglamento para que ningún funcionario gane más que el mandatario estatal hasta el nivel de directores de área, así como eliminar plazas con duplicidad de funciones.

El CTTVS se hizo famoso por allá en el sexenio del segundo gobernador del PAN en Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, cuando la tendencia de aumentar los sueldos de los funcionarios públicos se desembocó, bajo la lógica panista de un sexenio anterior de que para combatir la corrupción y para tener jefes calificados para la burocracia había que ofrecer como Estado salarios competitivos.

El caso es que con ese esquema, lejos de acabar con las corruptelas pareció que se estimuló más ese lastre, y la voracidad se apropió del sistema de alzas a las remuneraciones de políticos y funcionarios, sin que podamos asegurar que eso haya aumentado la calidad y la mística en el servicio público.

Lo peor fue que no solamente vino un súbito aumento de sueldos, sino la aparición sin límite de prestaciones, como seguros de gastos médicos mayores, seguros dotales para el retiro y bonos, entre otros “estímulos” definidos en total discrecionalidad. Eso sin duda fue un factor decisivo que hizo engordar las nóminas que hoy devoran los presupuestos públicos.

Habrá que exigir a los diputados que analicen y mejoren, de ser posible, esta iniciativa y a la luz de la nueva Ley de Austeridad se busque mayor transparencia y claridad de criterios en materia salarial, paso indispensable para recuperar en Jalisco la confianza ciudadana en este momento crítico del México de la incredulidad en sus gobiernos.

jaime.barrera@milenio.com

http://twitter.com/jbarrera4

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