• Regístrate
Estás leyendo: Del año reformador al año del desconcierto
Comparte esta noticia
Jueves , 20.09.2018 / 17:51 Hoy

Radar

Del año reformador al año del desconcierto

Jaime Barrera Rodríguez

Publicidad
Publicidad

El Presidente Enrique Peña Nieto llega hoy a presentar un autobalance de su tercer año de gobierno al país, en condiciones radicalmente distintas a las que tuvo hace apenas un año.

No sólo en el peor momento de lo que va de su sexenio, sino como el Presidente de México con menor grado de aprobación en apenas la mitad de su Administración.

El 1 de septiembre del año pasado, en su mensaje por su segundo año de gobierno, el Presidente del regreso del PRI a la Los Pinos, tras dos sexenios panistas, desplegó en 90 minutos un discurso más que triunfalista, en el que presumió el récord de las 11 reformas “estructurales” que había logrado su gobierno en 21 meses de gestión. “La pluralidad enriqueció las reformas”, se regodeó para enaltecer el Pacto por México con el que arrancó su sexenio con el apoyo del PAN y el PRD. Y como para coronar aquella narrativa de optimismo desbordado anunció con bombo y platillo el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, como parte de aquel “impulso reformador”.

Sin embargo, 26 días después el caso Ayotzinapa hizo añicos aquel discurso del Mexican moment y todo aquel discurso presidencial desnarcotizado, ya que el hartazgo social por la descomposición de los gobiernos por los altos niveles de corrupción y de complicidad con la delincuencia organizada que dejó al descubierto ese caso, regresó a las primeras planas el tema de la crisis de seguridad pública. Demostró, además, que antes de las reformas estructurales impulsadas por el peñanietismo, lo que en México urgía era una reforma para recuperar el Estado de Derecho y la seguridad. Fruto de ello fue el decálogo de reformas que Peña envió al Congreso, y que por cierto, nunca avanzó.

Esa crisis política y de seguridad se agravó con el caso Tlatlaya y le siguió la gran crisis de confianza que provocó la revelación de la existencia de mansiones que involucraron licitaciones públicas millonarias, como la del Tren México-Querétaro que tuvo que cancelarse, y la muy reciente exoneración del Presidente y sus principales colaboradores por estos episodios. Esta crisis de imagen se profundizó dentro y fuera del país con el segundo escape de Joaquín El Chapo Guzmán de una cárcel de alta seguridad que dejó en ridículo al gobierno mexicano en el mundo.

Pese a esta cascada de malas noticias acumuladas en el último año, y el malestar causado en importantes sectores de la población, agudizado por un contexto de economía deprimida, Peña Nieto decidió seguir con sus dos colaboradores inamovibles Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray, y el jueves pasado simplemente hizo ajustes en su gabinete para enfilarse a la sucesión presidencial del 2018.

El Presidente dejó pasar así una oportunidad de presentarse a su mensaje de medio sexenio como un político sensible a la crítica, por lo que habrá que escuchar cómo hace para justificar que se va por el rumbo correcto pese a este año de terrible desconcierto.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.