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Lunes , 15.10.2018 / 10:33 Hoy

Radar

De la enchilada al guacamole incompleto

Jaime Barrera Rodríguez

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Si algo demostró Donald Trump el viernes pasado en su discurso de investidura como el presidente 45 de Estados Unidos fue congruencia.

Su mensaje sintetizó la narrativa populista, xenofóbica, misógina, proteccionista y bélica que articuló a lo largo de su campaña electoral y los dos meses que transitó como presidente electo. Denostó a la clase política y a los expresidentes que acudieron a acompañarlo al Capitolio y prometió que en adelante las compras y los empleos serían primero para los estadounidenses. Su intervención fue claramente diseñada para conectar con menos del 40 por ciento de los votantes que lo llevaron a la Casa Blanca, ante los que se mostró como un presidente ajeno a los políticos tradicionales. Les prometió devolverles el poder de Washington. Un discurso mediano que lo único que dejó claro es que Trump no aprovechó para mandar un mensaje de unidad a los estadunidenses.

El fin de semana, Trump aprovechó para desparecer el portal en español de la presidencia; pelearse con los medios por la forma en que cubrieron su asunción al poder y los cálculos de asistencia, que claramente fue menor que la que tuvo hace ochos años Barack Obama; y con las celebridades que se unieron a la más grande marcha de repudio de mujeres a sus políticas intolerantes y supresoras de libertades en su País y en el extranjero. Ayer, en su primer día hábil como presidente, Trump firmó el decreto para sacar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación (TPP) que había firmado Obama junto con los gobiernos de 11 países, incluido México.

Si a todo esto sumamos la decisión que tomaron las autoridades aduanales del vecino país del norte en las primeras horas del gobierno de Trump, el viernes pasado cuando se detuvo el primer cargamento de aguacate jalisciense, se confirma la muy poca voluntad que habrá del otro lado no sólo para lograr el viejo objetivo de la “enchilada completa”, como se llamó al acuerdo integral migratorio que se buscó con Estados Unidos desde el sexenio de Vicente Fox, sino tampoco lo que podríamos llamar ahora como el “guacamole completo” por todas las trabas e impuestos fronterizos que pondrá a productos que entren a ese país, con su equivocado afán de crear así más empleos y repatriar inversiones de norteamericanos en otros países.

Ante esta situación el presidente Enrique Peña Nieto presentó ayer lo que llamó el Posicionamiento en Materia de Política Exterior, integrado por 5 principios (soberanía, respeto al estado de derecho, negociación ganar-ganar, integración de América del Norte, y la negociación integral de toda la relación bilateral, y no sólo el Tratado de Libre Comercio) y 10 objetivos que buscarán alcanzar en las negociaciones como el respeto a las remesas, repatriaciones legales y ordenadas, detener el tráfico de armas, mejores salarios para migrantes, proteger inversiones y buscar un frontera que una y no divida. De si es suficiente o no esta propuesta oficial, continuamos mañana.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4

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