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Miércoles , 20.06.2018 / 18:49 Hoy

Radar

Control de confianza Metropolitana

Jaime Barrera Rodríguez

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La propuesta de la Agencia Metropolitana de Seguridad (esta que se echó a andar a principios de mes, luego de dirimir las diferencias que provocó su creación hace casi nueve meses entre el gobierno estatal y el bloque de alcaldes metropolitanos postulados por el partido Movimiento Ciudadano) de crear un Centro de Control de Confianza Metropolitano para la depuración policial, vuelve a poner en entredicho el trabajo del Centro Estatal de la materia, y también el del Centro Nacional de Certificación y Acreditación (CNCA), que de alguna manera supervisa esta actividad en las entidades.

La aplicación de diversos exámenes a policías y a todos los funcionarios de los tres niveles de gobierno relacionados con temas de seguridad pública, fue la principal estrategia del gobierno panista de Felipe Calderón, en el sexenio pasado, para combatir la infiltración de la delincuencia, en especial del narco, en las corporaciones policiales federales, estatales y municipales.

El modelo recibió sus primeras críticas de secretarios de seguridad estatales y de jefes policiales municipales que cuestionaban el sobredimensionado valor que se le daba, por ejemplo, a la prueba del polígrafo, que hacía reprobar a buenos policías, y que pasaban uniformados que luego resultaban coludidos con las mafias. Aunque exigían ajustes, el modelo no se modificó. Lo que ocurrió fue que muchos policías impugnaron y se ampararon contra los resultados reprobatorios, lo que lejos de fortalecer debilitó muchas de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno.

A la llegada del nuevo gobierno del priista Enrique Peña Nieto, aunque anunció cambios en la estrategia de seguridad para tratar de hacer frente a los altos niveles de violencia en el País, el sistema de certificación policial de la administración calderonista se adoptó sin hacerle modificación alguna.

La credibilidad y eficacia de los exámenes de control y confianza hizo crisis también con el caso del actual Comisario de la Policía de Guadalajara, Salvador Caro, que tuvo un doble y contradictorio resultado en sus exámenes, al no acreditar los que aplicó en la Secretaría de Gobernación, y sí aprobar los que le aplicó después la Procuraduría General de la República, sin que hasta hoy ninguna de las dos dependencias federales aclare lo ocurrido.

Ahora es la AMS, que tras un diagnóstico de las nueve policías municipales que la integran, ve en los lentos procesos del Centro estatal de Certificación una de las causas del grave déficit de policías que hay en la Metrópoli y que asciende a 6 mil policías. Ahora que se plantea un nuevo Centro de Control de Confianza Metropolitano se abre la oportunidad de revisar el modelo inicial con el que se ha avanzado muy poco para blindar a las policías de la colusión con la delincuencia.

jaime.barrera@milenio.com

twitter: @jbarrera4

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