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Lunes , 25.06.2018 / 03:52 Hoy

Radar

Censurar en nombre de las audiencias

Jaime Barrera Rodríguez

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En estos tiempos aciagos, de crecientes reclamos internos que han ensanchado la brecha entre gobernantes y gobernados, y ante inéditas amenazas externas que se enfrentan con una debilidad sin precedente, el gobierno mexicano decidió abrir un frente más de conflicto con la radio y la televisión de este País, con los llamados Lineamientos Generales sobre los Derechos de las Audiencias. En pleno periodo vacacional y con todo sigilo, el 21 de diciembre pasado se publicó este decreto en el Diario Oficial de la Federación, que con todo desconocimiento de la operación, rutinas y procedimientos de producción editorial, diseñaron en el Instituto Federal de Telecomunicaciones, con la pretensión de que entre en vigor el próximo 1 de febrero. Este reglamento, que más que buscar defender los intereses de las audiencias, es un claro instrumento de censura que viola la libertad de expresión y obstaculiza e intimida la labor periodística, se despliega en 33 cuartillas, siete capítulos que agrupan 68 artículos y seis transitorios, donde se exponen sus disposiciones generales, derechos y defensoría de las audiencias, códigos de ética, alfabetización mediática, suspensión precautoria de transmisiones y sanciones.

Lo que se plantea en varios capítulos y en muchos de sus artículos es, además de persecutorio, prácticamente imposible de cumplir por los medios de comunicación electrónicos, sus comunicadores y periodistas, quienes además, no tendrían la posibilidad de apelar las sanciones del IFT.

A continuación los 5 mayores despropósitos de estos lineamientos absurdos e inoperantes, que, como coincidieron ayer el gobernador Aristóteles Sandoval y el alcalde tapatío Enrique Alfaro, habrá que combatir.

1) Se obliga a conductores de programas a identificar con cortinillas o audios lo que sea información y lo que sea opinión, en temas hasta de espectáculos.

2) También obligan cortinillas para indicar que inician y terminan los cortes comerciales con un "vamos" y "termina corte con publicidad". Con la advertencia que si se mencionan marcas sin aclarar que es publicidad se sancionará.

3) Establece que una queja ciudadana que denuncie que algún comunicador no hizo esta separación, basta para que el IFT multe al medio, e incluso sacar del aire el programa del periodista que no cumplió con esta medida.

4) Los consejeros del IFT se convierten de facto en los censores que definirán, con total discrecionalidad y subjetividad, si la información brindada en un medio es "oportuna", "veraz" o si se dio a "tiempo y de forma conveniente a las audiencias".

5) Se impondrá a los medios defensores de la audiencia, ya que serán nombrados por el IFT y ya no más por cada radiodifusora o televisora que decidiera tener o no esta figura.

Este vergonzoso intento de controlar los contenidos es inédito en el mundo, incluso en países totalitarios y dictaduras donde se limita la libertad de expresión. Por ningún motivo puede pasar.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4

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