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Martes , 18.09.2018 / 10:47 Hoy

ASEJ libre

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El lunes pasado con la firma del acta de entrega-recepción entre la administración saliente y entrante de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco (ASEJ) se cumple por fin una añeja y sentida demanda de muchos jaliscienses de rescatar el máximo órgano de supervisión del gasto público, que mantuvieron secuestrado la clase política y los poderes fácticos. Ese control pudrió a la ASEJ casi desde el inicio de su fundación. Una institución que nació con el propósito de avanzada de acabar con el lavadero de cuentas públicas y la corrupción que se daba en la vieja Contaduría Mayor de Hacienda del Congreso, dondwe los diputados de todos los partidos políticos intercambiaban impunidad. La ASEJ nunca pudo cambiar esa historia. La lavandería de cuentas públicas y el uso faccioso de la fiscalización del gasto público se trasladó de los pasillos del Congreso a las oficinas de la Auditoría que dirigió desde su nacimiento Alonso Godoy Pelayo. Un abogado entonces de buena fama que dilapidó su prestigio cuando se dejó enredar en la trama corrupta que tejieron los líderes de la clase política y gubernamental y los poderes fácticos a los que responden. Godoy Pelayo tuvo que haber salido de la ASEJ desde fines del 2010 cuando PÚBLICO-MILENIO reveló que recibió 9.8 millones de pesos por supuestas prestaciones no recibidas, de la tristemente célebre Legislatura LVIII a cuyos líderes parlamentarios Jorge Salinas, del PAN; Juan Carlos Castellanos, del PRI; Samuel Romero Valle, del PRD; Oscar Díaz, del PANAL; Alfredo Zárate, del PT; y Luis Manuel Vélez, del PVEM, solapó el millonario desfalco del Congreso.del 1 de febrero de 2007 al 31 de enero del 2010. Por la fiscalización a modo y la garantía de impunidad a las corruptelas que representaba Godoy para los grupos políticos que gobernaban el Estado, los principales ayuntamientos y la Universidad de Guadalajara, al auditor no sólo lo mantuvieron sino que le permitieron manejar la ASEJ a su antojo y sin ningún tipo de control. La construcción de un enorme edificio para renovar sus oficinas y la libertad de asignarse su sueldo hasta volverse el más caro del País, fueron sólo un botón de muestra. Ignoró los llamados a rendir cuentas de la Legislatura LIX, de la LX y en un primer momento a la LXI hasta que en agosto de 2016 decidieron sacudírselo por el alto costo político que les costaba mantenerlo. Godoy sin embargo logró imponer a una incondicional colaboradora, Teresa Arellano, como su sucesora en enero del 2017. Fue un último favor que le hicieron los actuales diputados y diputadas al reventar una convocatoria en diciembre de 2016 y no darle la mayoría de votos a ninguno de los tres finalistas para ser auditor. Así, en estos últimos ocho años la ASEJ desangró toda su credibilidad y mantuvo en estado de coma la fiscalización en Jalisco con todo el crecimiento de la corrupción e impunidad que ello implicó. Este proceso de descomposición forjó un lento nacimiento de organizaciones civiles cuyo poder fue creciendo hasta empujar el Sistema Estatal Anticorrupción cuya construcción permitió la llegada de un auditor propuesto por ciudadanos. Tocará al nuevo auditor Jorge Alberto Ortiz Ramírez revisar que rastros de delito dejó esta década perdida y resucitar la confían de la ASEJ. Oficinas cómodas encontró para ello.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4

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