• Regístrate
Estás leyendo: Aristóteles y el “Síndrome Mejía Barón”
Comparte esta noticia
Domingo , 22.07.2018 / 03:58 Hoy

Radar

Aristóteles y el “Síndrome Mejía Barón”

Jaime Barrera Rodríguez

Publicidad
Publicidad

Tal vez los jóvenes Millenials no lo recuerden muy bien, pero fue un término que se acuñó por allá en el Mundial de futbol de 1994, cuando México perdió un partido que lo llevaría al famoso quinto partido ante Bulgaria, por una mala decisión del entrenador nacional Miguel Mejía Barón, de guardarse los cambios, pese a la insistencia y los berrinches que le hacía en el banquillo el ídolo futbolístico ya en declive, Hugo Sánchez.

Las críticas que vinieron para el técnico nacional después de ese partido y que quedaron para la posteridad y hasta como paradigma político, fue que Mejía Barón no ordenó ningún cambio por falta de visión, prudencia extrema, miedo y hasta por capricho de no parecer manipulado por el Pentapichichi.

Por eso desde hace dos décadas cuando se habla del “Síndrome Mejía Barón” es también en política la referencia de cómo pueden hacer crisis los malos momentos si no se hacen los relevos en el momento oportuno. De cómo la toma oportuna de decisiones puede prevenir y corregir escenarios o precipitar desastres políticos.

El tamaño del voto de castigo que recibió el PRI y sus gobiernos el pasado domingo 7 de junio, obliga sin duda a que el Gobernador Jorge Aristóteles Sandoval haga evaluaciones y ajustes en su equipo, con los que incluso ya se habló del tema, luego de la renuncia que puso en la mesa, el día después de la paliza electoral que les puso el alfarismo, Enrique Dau Flores, para luego invitar a sus compañeros a hacer lo mismo.

Ha pasado ya más de una semana y ese golpe de timón no se ha dado. ¿Qué hubiera pasado por ejemplo si Aristóteles pide al día siguiente la renuncia a todo su gabinete y se da un plazo de tres días para relevar o ratificar a cada uno de sus colaboradores luego de evaluar con toda objetividad su desempeño de marzo de 2013 a la fecha, como lo hizo la presidenta chilena Michelle Bachelet, al ver desplomada su evaluación, y que implicó la salida de nueve de su equipo?

Es claro que esta decisión ya no se procesó aquí con esa velocidad que haya dado una señal contundente de sensibilidad al resultado electoral y que haya atenuado el estruendo del triunfo naranja a nivel nacional. También es claro que se está aún en la fase de resignación y procesamiento interno de diferencias fruto de la derrota electoral.

Lo cierto es que bien le haría al gobernador, como el priista número 1 en que lo asume la lógica tricolor, acelerar ese proceso tanto en el partido como en su gobierno, y aprovechar esta crisis para buscar la reinvención de su administración y los apoyos que espera de su instituto político.

Este mal momento da al gobernador la oportunidad de elegir con mayor libertad el rediseño de su equipo cumplidos ya los compromisos político partidistas, e incluso de amistad, argumentando la reprobación ciudadana en las urnas. Con ello los cambios podrían estar guiados con criterios más técnicos y de capacidades para elevar el nivel en el ejercicio de su gobierno.

Pero sin duda lo peor para todos sería que lo paralice el “Síndrome Mejía Barón”.

twitter: @jbarrera4

jaime.barrera@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.