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Lunes , 23.07.2018 / 05:33 Hoy

A política revuelta…

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Muy preocupante resultó la escalada de señalamientos y enconos que detonó el incidente ocurrido la noche del martes pasado, cuando elementos de la policía estatal detuvieron el convoy del puntero precandidato a la gubernatura del partido Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro.

Esta intervención policial ocurrida en la carretera que conduce de Yahualica a Jalostotitlán cuando transitaba por ahí el aspirante naranja junto con su equipo de precampaña (ellos dicen que en tres vehículos, la Fiscalía que en al menos 5) desencadenó entre los dos principales liderazgos políticos de la entidad, el gobernador Aristóteles Sandoval y el precandidato naranja, y sus allegados, un intercambio de reclamos y reproches, tanto en privado como en público.

Para el precandidato, el gobernador es un "irresponsable" y usa la Fiscalía (cuyos policías, asegura, los encañonaron), para intimidar y "asustar" a sus "adversarios políticos", con actos que pueden provocar "una tragedia".

Para el gobernador la queja de Alfaro es sólo una "estrategia electoral" por lo que pronostica que el reclamo de antier de su ex adversario por la gubernatura "es el primero de muchos episodios de victimización", una "táctica recurrida" en campañas. Que el alto que marcaron al convoy alfarista, dijo, fue un protocolo de seguridad que se aplica siempre que se observan camionetas "sin placas" circulando en fila y con hombres armados, como aseguró, iba la de Alfaro.

La preocupación crece si tomamos en cuenta que este tono rijoso se alcance apenas en el inicio de las precampañas. Por ello, más vale que serenen los ánimos. Y más nos vale a todos también que ninguna de las acusaciones, de una y otra parte, sean reales: ni que se usa a los policías para intimidar al contendiente político, ni que los candidatos anden enrareciendo más el ambiente y aumentando la percepción de inseguridad con estrategias de victimización. Por el bien de todos, ojalá todo se trate de malentendidos que deben aclarar de inmediato.

El espacio lo tendrán hoy mismo en la mesa a la que convocará la Secretaría de Gobierno, que encabeza Roberto López Lara, para que los dirigentes de los partidos políticos, autoridades electorales, municipales y estatales afinen un protocolo para además de garantizar la seguridad de los candidatos y candidatas, evite sobresaltos como el que provocó este zafarrancho verbal. Deben precisar itinerarios y logísticas de cada aspirante. En qué coches van, a dónde y qué horas.

Todos los actores políticos, árbitros y autoridades que interactúan en este proceso electoral están obligados a atemperar posturas y reacciones. No podemos permitir que provoquen ríos revueltos, cuyo ruido y crispación pueda ser aprovechado por los grupos de la delincuencia organizada que le van ganando la batalla a las corporaciones policiales. El narco no sólo está al acecho sino más que metido en distintas zonas y sectores políticos para tratar de infiltrarse más a través de estas elecciones y convertirse en el gran elector en muchas comunidades rurales, pero también urbanas. En Jalisco cerramos el año pasado aturdidos de la violencia política. Esa amenaza debe estar muy presente en los jugadores del 2018 antes de que se vuelvan a encender los ánimos por las calenturas por el poder que ponen a nuestra democracia en bandeja de plata para las mafias.

jaime.barrera@milenio.com
twitter: @jbarrera4

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