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Espíritu empresarial

¿Ya llegó Godot?

Israel Moreno

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En cualquier empresa, la llegada de nuevos dirigentes trae a los empleados que han laborado ahí por años cierto temor, se crean expectativas (altas o bajas) y se forjan nuevas metas personales y laborales ante la nueva forma de manejar las cosas; en nuestro país pasa lo mismo.
Haciendo una sesuda reflexión de lo ocurrido a nivel nacional a partir del pasado 1 de diciembre, y en alusión a una obra de Beckett, me cuestiono a mí mismo: ¿Ya llegó Godot?
La pregunta es con relación a que pareciera que a los personajes de dicho cuento, al fin les llegó su esperada visita: Dios, la fortuna o la persona que les resolverá su vida intrascendente y sosa.
Con la llegada del nuevo Presidente,algunas de las decisiones tomadas y con el júbilo justificado del pueblo, tal parece que de tajo, se abre una etapa de bonanza, jolgorio y jauja para todos.
Desde hacía 18 años no existía la efervescencia político-social en el pueblo, y en términos generales, eso es sano. Con la llegada del nuevo gobierno, queda la esperanza que ahora sí los muchos problemas que hay en el país se resolverán o que por lo menos, se sentarán las bases para hacerlo.
El hacer espacio público la residencia de los últimos presidentes del país (una cuasi toma de la Bastilla), el vender el avión presidencial (símbolo de exagerada ostentación), el recortar los salarios de altos mandos para subir lo que ganan los puestos bajos en el gobierno, son decisiones aunque inteligentes, populistas.
El nuevo gobierno, parece, está decidido a abrir la caja de Pandora, para que salgan los males que como pueblo nos han azotado por décadas, para (en teoría), acabarlos o disminuirlos y como en la mitología, al final queda la esperanza.
Y reflexionó Nietzsche: ¿por qué la esperanza estaba en esa caja de Pandora?

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