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Sábado , 26.05.2018 / 15:29 Hoy

Espíritu empresarial

Mucho ruido y pocas nueces

Israel Moreno

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¿Le ha tocado apreciable lector, que cuando deambula por las calles del centro de cualquier urbe, por lo regular hay negocios que usan el volumen alto en la música para llamar la atención de la gente? Ha sido víctima entonces de la parafernalia comercial para que usted asista a consumir.

¿Qué se pretende con ese estruendo?, ¿es eficaz que estando ya dentro de ese lugar, no se pueda platicar con el vendedor?, ¿harán un estudio donde se demuestre que tales técnicas bulliciosas de mercadotecnia aumentan el número de ventas?, ¿fue una decisión del negocio de manera propositiva o reactiva?

En este mundo globalizado de guerra comercial, hasta cierto punto todo se vale; si como empresario decido que esta manera bullanguera de atraer clientes resulta adecuada, los números me darán la razón. Pero como toda decisión en la administración (y en la vida misma), se debe analizar el costo-beneficio. El gasto de la energía eléctrica, la erogación en equipo de sonido y hasta la productividad de mi personal con relación a su propio sentir al respecto de ese ruidoso apoyo, son aspectos que se deben medir.

Sin discriminar género de música, ¿a mis colaboradores les resulta agradable lo que se pone a casi todo volumen?, ¿los relaja, los tensa, los pone alertas? El tipo de autor que manejo, ¿es parte de los gustos del segmento de mercado al que me dirijo?, ¿deberé usar música barroca o grupera?

Todas las cuestiones se deben responder de manera objetiva y clara, para poder sostener dicha “estrategia” o verla como área de oportunidad y tomar otra decisión, que sí resulte. Llama la atención cómo esta técnica es usada incluso por empresas automotrices de nombre internacional, de origen alemán y asiático, por lo que algo debe tener de efectivo.

Como transeúnte mundano, para algunos sí representa una molestia al ir pasando; incluso se maneja como “contaminación” por ruido y el negocio puede meterse en problemas, si por ejemplo, está situado cerca de una escuela u hospital.

El mexicano refrán de “mucho ruido y pocas nueces”, considero refleja el sentir de la mayoría de los simples peatones: no creo que “vendan más” por el estruendo que tienen, a menos que alguna empresa haya hecho este análisis y nos comente lo contrario.

Mientras tanto, como dice una vieja canción: Lo dudo.

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