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Martes , 17.07.2018 / 12:27 Hoy

De medios y otros demonios

Transporte impune

Israel Martínez

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Uno de los temas en que el gobierno del Estado de México simplemente no parece encontrarle la cuadratura al círculo es el del servicio transporte público de pasajeros, el cambio de la Secretaría del Transporte a Secretaría de Movilidad, parece haberse quedado solo en una transformación cosmética.

Los llamados "taxis colectivos", que van subiendo y bajando pasaje como si se tratara de un autobús, están prohibidos desde hace muchas administraciones, es así porque son utilizados para delinquir además de que son la causa de muchos accidentes vehiculares de los cuales huyen impunemente.

A pesar de ello, las vialidades que conectan a la capital mexiquense con otros municipios están saturadas de este tipo de vehículos. Tanto los taxistas toluqueños como los de las distintas localidades realizan esta práctica que se encuentra fuera de toda reglamentación.

Por si eso no fuera suficiente situación de riesgo, los vehículos circulan con vidrios polarizados u oscurecidos, también los hay quienes colocan unas mallas oscuras en las ventanas, ocasionando que sea imposible ver hacia dentro de la unidad, lo cual está también prohibido por el reglamento.

Ya ni hablar de la sobrecarga de pasajeros; hasta nueve personas en una sola unidad montadas unas sobre otras, apretujadas a más no poder, soportando cualquier cantidad de aromas y sensaciones en sus viajes.

El tema no es desconocido de nadie; en algunas comunidades, como Tenancingo, la situación ha permeado a tal nivel en los asuntos de dominio público que ya hasta le pusieron apodo a estas unidades: "Tortugas Ninja". Así les llama la gente porque de un golpe matan a cinco personas.

Los autobuses no están exentos de las irregularidades. Las unidades llevan, constantemente uno o dos ayudantes del chofer, quienes viajan en asiento improvisados con cubetas o "colgados" de la escalera de acceso a pesar de la prohibición.

No es extraño encontrarse en una que otra esquina algún conductor que tiene que frenar en seco porque un autobús ya se saltó la señal roja, ya sea para adelantarse a otro vehículo de la misma ruta o para alcanzarlo y "robarle" el pasaje.

El tema central radica en que, a pesar de los cambios de nombre, mientras la dependencia a cargo del transporte no tenga capacidad de sancionar a los infractores del reglamento, la situación seguirá siendo la misma.

El negocio de las "mordidas" sigue siendo lucrativo y quizás por eso es que la dirección de tránsito se mantiene en el área de seguridad pública generando un distractor para que, tampoco ahí, las cosas funcionen.

Como mucho en este país y estado, es un asunto de aplicación de la ley que, a la fecha, continua siendo solo letra muerta.

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