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Martes , 20.11.2018 / 10:21 Hoy

Daños colaterales

Netanyahu: nueva legislatura entre Irán y la CPI

Irene Selser

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Este martes se inauguró en Jerusalén la vigésima legislatura del parlamento israelí, marcada por el llamado a la tolerancia del presidente Reuvén Rivlin y un exhorto renovado del primer ministro Benjamín Netanyahu contra la firma de un acuerdo nuclear con Irán; cuyas negociaciones en Lausana, Suiza, registraban "buenos avances" según el canciller iraní, Mohamed Zarif y sus pares del grupo 5+1 (EU, Francia, Rusia, China, Gran Bretaña y Alemania).

"La tierra a nuestro alrededor tiembla. La mayor amenaza para nuestro futuro y nuestra seguridad ha sido hasta ahora, y sigue siendo, el intento de Irán de hacerse con armas nucleares", dijo Netanyahu en un brindis por la nueva legislatura; una posición que lo llevó a desafiar ante el mismo Congreso en Washington al presidente Barack Obama, decidido a su vez a llegar a un acuerdo global con Teherán para luego –según analistas europeos– poder reanudar los contactos con el presidente sirio Bashar al Asad y poner fin a la equivocada guerra contra Damasco.

El verdadero objetivo del acuerdo entre Washington y Teherán será "garantizar la seguridad de Israel a cambio del reconocimiento de la influencia iraní en Oriente Medio y en África", considera el periodista y activista francés Thierry Meyssan, fundador de la Red Voltaire (www.voltairenet.org). Meyssan, quien generó gran polémica tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EU al cuestionar en su libro La gran impostura, traducido a una treintena de idiomas, la versión oficial norteamericana de los hechos –para él fue un ataque de "falsa bandera", es decir, una operación escenificada por un sector del propio gobierno estadunidense a fin de forzar el curso de los acontecimientos con vistas a instaurar un "régimen militar global"–, es un convencido de que así como Osaba bin Laden fue un producto made in CIA, la "guerra contra el terrorismo" ha sido concebida como una artimaña para suspender las libertades individuales en EU y más tarde en los países aliados, según el objetivo más amplio del "régimen militar".

Netanyahu, reelecto el 17 de marzo para un tercer mandato consecutivo tras sacar lo peor del electorado israelí azuzando su "miedo" contra el "peligro árabe", amén de su personal cruzada anti-Irán, acusado a la administración Obama de "allanar" el camino de Irán hacia la bomba nuclear, aun cuando el programa atómico militar iraní no exista desde 1988, cuando terminó la guerra entre Irak e Irán.

Previo a los comicios, Netanyahu también "prometió" a los electores que, de ser reelegido, enterraría la idea de un Estado palestino, cuya creación está pendiente desde 1948, cuando en tierras del Mandato Británico de Palestina fue creado de manera unilateral el Estado de Israel. Y aunque una vez obtenido el triunfo el premier se desdijo de sus palabras, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), a cargo de Mahmud Abas, anunció el lunes que se disponía a adherir como miembro oficial de la Corte Penal Internacional (CPI) con la intención de hacer juzgar a los líderes israelíes por crímenes de guerra ligados a la ocupación de sus tierras.

Según afirmó en 2014 el líder palestino Saeb Ekarat, a cargo de las truncadas negociaciones de paz con Israel, al solicitar el ingreso a la CPI, con sede en La Haya, "Palestina emplea y seguirá empleando todos los medios legítimos a su disposición para defenderse contra la colonización israelí y las otras violaciones del derecho internacional".

El mandato de la CPI –creada en 1988 a instancias de EU, que sin embargo no reconoce su jurisdicción nacional ni ha ratificado su Estatuto pese a enarbolar la bandera de la "justicia universal"– está volcado a juzgar a autores de genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y los palestinos decidieron acudir a esa instancia permanente luego de que el Consejo de Seguridad de la ONU rechazara un proyecto de resolución para poner fin a la larga ocupación israelí antes de 2017.

Tanto Neyanyahu como el secretario de Estado de EU, John Kerry, fustigaron la adhesión de los palestinos a la CPI ya que, según Kerry, esto "agravaría seriamente el clima con el pueblo justamente con el que deben, en definitiva, hacer la paz", en alusión a los israelíes.

Pero hay que recordar que éstos votaron el 17 de marzo contra cualquier posibilidad de entendimiento al privilegiar con su voto el más desastroso de los escenarios: enterrar la idea –y la concreción– del prometido Estado palestino en Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza, con lo cual han "agravado seriamente el clima con el pueblo con el que deben, en definitiva, hacer la paz".

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