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Sábado , 26.05.2018 / 21:32 Hoy

Daños colaterales

Cuba y Francisco: el Gran Reformador que acercó a EU/I

Irene Selser

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Cuando los marines han regresado a Cuba, no para invadir la isla sino para volver a izar la bandera de EU en señal de amistad tras 54 años de confrontación política y un bloqueo económico y comercial aún vigente, no podía faltar una mención a la gestión mediadora que para acercar a ambos países realizó en silencio desde mediados de 2012 –a un año de su elección– el papa argentino Francisco, hoy de 78 años y que apenas tenía 23 cuando en enero de 1959 triunfó la revolución cubana de Fidel Castro, hoy de flamantes 89 años y entonces de 33.

Ya había sido arriada la bandera de EU en su embajada en La Habana, el 4 de enero de 1961, por los mismos tres marines que ayer la volvieron a izar –los hoy jubilados Mike East, Larry Morris y Jim Tracy– cuando el futuro pontífice, de nombre secular Jorge Mario Bergoglio, entró como novicio en el seminario de la Compañía de Jesús, para ser ordenado sacerdote en 1969. Mismo año en que Argentina se vio sacudida por el Cordobazo, un emblemático movimiento de protesta estudiantil y sindical –que desde entonces exigió la ruptura con las políticas abusivas del FMI– en la combativa ciudad industrial y cultural de Córdoba, en la provincia del mismo nombre (centro), que derivó en la caída del general golpista Juan Carlos Ongania –primer intento fallido de la oligarquía local y el capital financiero de introducir en el país el capitalismo salvaje abriendo los mercados a los monopolios internacionales; empeño que llevaría a cabo con éxito una década después la dictadura cívico-militar encabezada por el general Jorge R. Videla.

El Cordobazo coincidió con la irrupción en el país de los Montoneros, grupo armado peronista clandestino y del guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de orientación marxista-guevarista, inspirado en la revolución castrista y en el mítico guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, que proclamó la revolución popular como camino para la construcción de una nueva sociedad.

Como recuerda el periodista y escritor británico, experto en temas religiosos, Austen Ivereight, en su flamante libro El Gran Reformador. Francisco, retrato de un Papa radical (Ediciones B, México, 2015, pp. 603; en el original The Great Reformer: Francis and the Making of a Radical Pope), el Cordobazo fue también el catalizador de los grupos guerrilleros, cuatro en total en el país, cuyos líderes habían coincidido dos años antes en La Habana para coordinar planes y fuerzas, y recibir fondos y armas de Fidel, sumando en total unos seis mil hombres (p. 144).

En el origen de los Montoneros está el grupo conservador Acción Católica, pero también la Iglesia progresista del padre –pacifista– Mugica y del ex seminarista radical Juan García Elogio, quien desde la revista Cristianismo y Revolución alentó a los jóvenes a "radicalizar la fe" tomando de modelo la figura del ex sacerdote y guerrillero colombiano Camilo Torres (1929-1966), pionero de la Teología de la Liberación –a instancias del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez–, cofundador de la primera facultad de Sociología de Colombia y miembro del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional. Camilo Torres murió a los 37 años fusil en mano tras un combate con tropas del ejército colombiano en Bucaramanga (nordeste).

Al respecto, el 1 de marzo de 2014, al hablar ante la Comisión Pontifica para América Latina, integrada por cardenales de la región, el papa Francisco aludió por primera vez a nombre de la Iglesia católica a "la conversión en los años '70 de tantos jóvenes católicos en guerrilleros", en alusión directa a los Montoneros al hablar sobre la importancia del "apostolado cuerpo a cuerpo en la transmisión de la fe de los jóvenes", pero advertir: “Nosotros en América Latina hemos tenido experiencia de un manejo no del todo equilibrado de la utopía, y que en algunos lugares, no en todos, en algún momento nos desbordó. Al menos, en el caso de Argentina, podemos decir ¡Cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía terminaron en la guerrilla de los años '70!".

En su libro El Gran Reformador..., sin duda una biografía indispensable basada en fuentes primarias y en numerosas entrevistas para conocer a fondo la vida y trayectoria del Papa conservador-popular Francisco, como él mismo se define, Austen Ivereigh –con un doctorado en la universidad de Oxford sobre Iglesia y política en Argentina–, ahonda también en el rol jugado a mediados y finales de 1990 por el entonces obispo Bergoglio en pro de la integración latinoamericana (p. 317) de la mano del intelectual católico laico uruguayo Alberto Methol Ferré, historiador, teólogo y periodista, que trabajaba en la Comisión de Teología del Celam (Consejo Episcopal Latinoamericano), con quien compartía, respecto de Argentina, "la tradición nacional y popular del peronismo, (aunque) se oponían al marxismo revolucionario que se había seguido de él, y ambos se sentían profundamente comprometidos con la unidad continental".

Una pista para entender el rol jugado por Francisco en la esperada y obligada reconciliación EU-Cuba, sobre la cual el libro de Austen Ivereight nos permite decir mucho más en la siguiente entrega.

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