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Jueves , 21.06.2018 / 02:25 Hoy

Daños colaterales

Chile y el silencio de Manuel Contreras/I

Irene Selser

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Los dos murieron en el Hospital Militar de Santiago, aunque con nueve años de diferencia. El primero, en 2006, dictador y senador vitalicio Augusto Pinochet, impune a sus 91 años pese a los miles de muertos a cuestas, y el segundo, Manuel Contreras, ex mano derecha de Pinochet al frente de la hoy extinta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta del régimen, responsable de violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Y si bien Contreras podía tomar decisiones, es célebre su diatriba con el dictador Pinochet (1973-1990) cuando en 2005, durante un careo sobre la coordinación terrorista de las dictaduras sudamericanas conocida como Operación Cóndor, Contreras dijo: “Como director ejecutivo de DINA, yo solo recibí órdenes de parte del presidente de la República”. A lo que Pinochet exclamó: “¡Usted mandaba la DINA, general, que quede claro de una vez!”. Para recibir por respuesta: “¡Sí, general, pero usted era el que ordenaba todo y eso también que quede claro!”.

Contreras, alias Mamo, murió con 86 años después de haber cumplido menos de 25 de los 529 años de cárcel que recibió por múltiples crímenes, entre ellos la planeación junto con Estados Unidos del asesinato en Washington (1976) por el agente de la CIA, Michael Townley, del ex canciller chileno Orlando Letelier, al estallar una bomba activada por control remoto debajo de su automóvil. Letelier (1932), abogado, ex ministro de Defensa y del Interior, así como ex embajador en EU del gobierno de la Unidad Popular del derrocado presidente socialista Salvador Allende (1970-1973) se había exiliado en Washington a raíz precisamente de la asonada de Pinochet y el consiguiente suicidio de Allende, convirtiéndose como investigador del activo Institute for Policy Studies (IPS), dedicado al estudio de las políticas internacionales, en una voz beligerante contra la dictadura militar. Como abogado y diplomático, también había jugado un rol clave en Washington en la defensa de la nacionalización de la gran minería del cobre a manos de Allende (1991). En el atentado también murió su asistente, Ronni Moffitt, quien perdió con el estallido ambas piernas.

Para Eduardo Contreras, político, periodista y ex embajador de Michelle Bachelet en Uruguay, el Mamo murió llevándose consigo valiosa información, “no solo del destino final de los cientos de detenidos-desaparecidos, sino de los casos de miles de ejecutados y torturados, así como de la identidad de los responsables de cada crimen”.

“Pero —añade–, hay varios otros de su condición, buena parte de los cuales está en prisión. Otros, en libertad, han lamentado la partida de su líder y otros que nada han dicho permanecen en la misma posición del lamentable delincuente y no entregan a tribunales nada de lo mucho que saben”.

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