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Lunes , 15.10.2018 / 23:02 Hoy

Daños colaterales

Alexis Tsipras y las razones de Grecia ante la troika

Irene Selser

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El primer ministro griego, Alexis Tsipras, publicó en el vespertino francés Le Monde un extenso artículo (http://www.lemonde.fr/economie, 31-05) donde detalla la posición de su gobierno en las negociaciones de la deuda con la llamada troika (FMI, Comisión Europea, Banco Central Europeo), revelando la dimensión del daño que las políticas de ajuste han infringido a la sociedad griega, sin ninguna mejora visible además a cambio de cinco años de dramáticos recortes.

De cara a la nueva ronda de negociaciones entre la troika y Atenas, reprodujimos este lunes y martes el grueso de las posiciones de Tsipras en la sección Internacional a nuestro cargo en Milenio cargo ("Si no hay un acuerdo no es por nuestra posición" partes I y II (www.milenio.com/internacional), aunque por razones de espacio no pudimos incluir todas sus reflexiones y propuestas que a continuación detallamos.

Para Tsipras, quien atribuye por igual la responsabilidad por la crisis griega tanto a los gobiernos precedentes como a la troika y su programa de austeridad extrema aplicado en Grecia desde 2010, la insistencia de "algunos representantes institucionales que insisten en soluciones irreflexivas" está en la base de la obstrucción a un acuerdo que permita la recuperación de la economía griega tras años de quiebra y agudo desempleo.

No obstante, el líder izquierdista, que en enero fue elegido en las urnas para buscar una opción ante las recetas de ajustes draconianos propuestas por el FMI –del cual, dice Tsipras en su texto "no hay que olvidar que públicamente (éste) reconoció, hace algunos años, haberse equivocado sobre los efectos devastadores de las múltiples recortes presupuestarios impuestos a Grecia"– considera que de ninguna manera "el futuro de Europa puede depender de la obsesión de algunos actores".

Para Tsipras, el tema griego no concierne obviamente solo a Grecia sino que se encuentra "en el centro del conflicto entre dos estrategias opuestas sobre el futuro de la integración europea".

La primera estrategia considera la profundización de dicha integración "en un contexto de igualdad y de solidaridad entre sus pueblos y sus ciudadanos. Los que apoyan esta estrategia parten del hecho de que es inadmisible forzar al nuevo gobierno griego a aplicar las mismas políticas que los gobiernos salientes, que por otro lado fracasaron totalmente. Si no, estaríamos obligados a suprimir las elecciones en todos los países que están sometidos a un programa de austeridad".

Igualmente, dice, "nos veríamos obligados a aceptar que los primeros ministros y los gobiernos sean impuestos por las instituciones europeas e internacionales y que los ciudadanos se vean privados de su derecho de voto hasta la culminación del programa. (Pero) estamos conscientes de que eso sería el equivalente a la abolición de la democracia en Europa y el comienzo de una ruptura inadmisible en el seno de la UE [Unión Europea]".

"Por último –añade–, todo esto llevaría al nacimiento de un monstruo tecnocrático y al alejamiento de Europa de sus valores fundamentales".

La segunda estrategia, prosigue Tsipras, "conduce a la ruptura y a la división de la eurozona y, de hecho, de la UE".

"El primer paso en esa dirección –asegura– sería la creación de una zona euro de dos velocidades, donde el núcleo duro impone sus duras reglas de austeridad y ajuste. Este núcleo duro impondría también un superministro de finanzas para la eurozona, que gozaría de un poder inmenso, con derecho a rechazar los presupuestos nacionales, incluso de los Estados soberanos, que no estuviesen de acuerdo con las doctrinas del neoliberalismo extremo".

En opinión de Tsipras, un ingeniero y político de 44 años con una larga trayectoria de lucha desde sus tiempos de estudiante y quien ganó de manera contundente los comicios del pasado 25 de enero a nombre de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), en la lógica de esta segunda estrategia el "castigo severo" sería "la solución" para todos aquellos países de la eurozona que rechacen ceder ante el poder central. Dicho castigo incluiría la "aplicación obligatoria de la austeridad, además de restricciones a los movimientos de los capitales, sanciones disciplinarias, amenazas e incluso la creación de una moneda paralela al euro".

"Es de esta forma que l nuevo poder europeo busca construirse", advierte Tsipras, siendo Grecia "la primera víctima" y la cual "ya ha sido presentada como el mal ejemplo que los otros Estados y pueblos europeos desobedientes no deben seguir".

Pero el problema de fondo, añade, es que esta segunda estrategia supone "grandes riesgos, que quienes la apoyan no parecen tener en cuenta".

Y que esta vía "corre el riesgo de ser el principio del fin, ya que transforma la eurozona de una unión monetaria en una simple zona de tasas de cambio"; además de "inaugurar un proceso de incertidumbre económica y política que podría transformar también de fondo los equilibrios en el conjunto del mundo occidental".

Europa se encuentra hoy "en una encrucijada de caminos", concluye el líder griego. Luego de las "importantes concesiones" hechas por su gobierno –detalladas en la primera parte de su escrito– "la decisión descansa, ya no entre las manos de las instituciones que, a excepción de la Comisión Europea, no fueron elegidas y no rinden cuentas a los pueblos, sino entre las manos de los líderes de Europa".

"¿Cuál será la estrategia predominante?", se pregunta Tsipras. "¿ La de una Europa de la solidaridad, de la igualdad y de la democracia o bien la de la ruptura y finalmente de la división?". Y concluye: "Si algunos piensan o quieren creer que la decisión que esperamos solo concierne a Grecia, se engañan. Los remito al clásico de Ernest Hemingway, "¿Por quién doblan las campanas?".

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