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Jueves , 20.09.2018 / 08:23 Hoy

Columna de Inés Sáenz

Porque se puede

Inés Sáenz

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Es sábado por la tarde, un día privilegiado que me permite estar con los que quiero. Hoy festejamos la anhelada llegada de Isabel, mi sobrina que estudia su posgrado en Estados Unidos. Su visita nos da el pretexto de reunirnos, ponernos al día, cocinar y disfrutar cada paso de los preparativos que culminarán en la mesa. La posibilidad de estar con mi familia directa y extendida es uno de esos momentos privilegiados en que nos damos permiso de suspender la preocupación por el paso del tiempo. Con libertad, púberes, jóvenes y adultos nos desconectamos del reloj, del celular, de todo, para reconocernos en nuestras miradas y contar nuestras historias. La alegría de la conversación me coloca en el mundo que me gusta, el microcosmos luminoso de los pequeños encuentros que van armando nuestra memoria más preciada.

Durante la sobremesa, cuando compartimos anécdotas que a las más jóvenes les gusta oír, me aparto de las voces para encerrarme a terminar este texto. La verdad, me ha costado esfuerzo empezarlo, porque aquí es donde voy a traer el otro mundo, el mundo paralelo del que todos debemos hablar. El mundo de los trapos sucios, del submundo corrupto y mentiroso que subyace en la alta política mexicana.

Acabo de leer un libro que documenta mi pesimismo. Un libro valiente que es una llamada de advertencia a quienes nos tomamos en serio el ejercicio del voto en las próximas elecciones del 1 de julio, porque sabemos que en esa fecha nuestro país se juega su futuro. Yo todavía no tengo claridad, estoy con muchas dudas. Tengo la esperanza de despejarlas cuando escuche a los candidatos en los tres debates programados. El primer debate me trae de cabeza, porque justamente tratará uno de los temas más candentes: el de política y gobierno, con tres cuestiones específicas como el combate a la corrupción e impunidad, seguridad pública y violencia, y la democracia, el pluralismo y los grupos en situación de vulnerabilidad.

Retomo el tema del libro recién leído, pues no me ha dejado dormir. Ha sido mencionado con insistencia en la prensa porque acaba de ganar el Premio Ortega y Gasset de periodismo 2018, en la categoría Mejor historia o Investigación periodística. Un libro de fácil lectura, profundo y sobrio, cuyas 216 páginas se pueden leer prácticamente de una sentada. Me refiero a Estafa maestra, de Manuel Ureste, Miriam Castillo y Nayeli Roldán, periodistas de Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad, que dedicaron meses a hacer un trabajo de investigación que nos arroja una madeja; una de las rutas que ha hecho posible que la corrupción, lejos de ser una voluntad individual, se haya convertido en una estructura sólida, un sistema bien trabado para que desde las altas jerarquías se desvíen con toda libertad recursos de miles de millones de pesos. Un mundo paralelo en el cual algunas secretarías de Estado coludieron con universidades públicas para realizar los actos de prestidigitación más increíbles de este sexenio, donde desapareció tanto dinero sin dejar rastro. Una magia de la cual la PGR no ha dicho esta boca es mía.

Pronto llegará el 22 de abril, fecha del primer debate presidencial. Es momento de exigir cuál va a ser la postura de los candidatos al respecto. Y sin invitar a la demagogia, pedirles de manera asertiva de qué manera lograrán que la estructura gubernamental incorpore órganos independientes que puedan auditar y dar cauce legal a acciones como las señaladas por los periodistas. La corrupción en este país es posible porque se puede. Porque no pasa nada.

Lo mismo podemos argumentar cuando hablamos de violencia. Los feminicidios suceden porque se puede. Porque la ruta para llegar al debido proceso es tan ardua y tan kafkiana que las muertas de México quedan sin afrenta y los victimarios sin castigo.

El periodismo ejemplar de Estafa maestra me llena de orgullo porque logra decir las cosas por sus nombres. Espero que alguna lectora o lector que pase por aquí se convenza de que leerlo es una obligación.

Para seguir habitando ese mundo oscuro, me dedicaré a leer Una novela criminal, de Jorge Volpi, sobre el caso de Florence Cassez. Hablaré de él en mi próxima entrega.

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