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Martes , 20.11.2018 / 20:45 Hoy

Columna de Inés Sáenz

¿Igualdad de oportunidades?

Inés Sáenz

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Para Ricardo López

En medio de los múltiples trayectos textuales que se han lanzado alrededor de la violencia de género en las universidades, me parece oportuno transcribir algunos hallazgos que nos comparte la filósofa feminista Sandra Lee Bartky sobre la educación de las mujeres. Datos que obtuvo de una fuente seria: el Proyecto sobre el Estatus y la Educación de las Mujeres (PSEW), el primer proyecto creado en los Estados Unidos sobre la equidad de género en la educación. Esta investigación fue auspiciada en su integridad por la Asociación de Universidades (Colleges) Americanas (AAC).

Hago esta aclaración para que no se suponga en ningún momento que lo que viene a continuación es fruto del “yo creo”, “yo opino”, “yo pienso”, “yo siento”. La información que se proporciona está bien documentada; parte de resultados concretos llevados a cabo por personas que hicieron trabajo de campo analizando lo que sucede dentro del salón de clase a lo largo de las diferentes etapas del proceso educativo, incluida la universidad. En todas ellas, hay evidencias de que el clima educativo favorece a que las niñas y las mujeres tengan un sentido disminuido de sí mismas. Aquí algunas conclusiones que pueden leerse en detalle en el libro de Bartsky o en el informe citado:

Los profesores llaman más a la participación a los hombres que a las mujeres o a las niñas; ellas son más ignoradas, aun y cuando manifiesten deseo de participar. En primaria, los profesores llaman a los alumnos donde quiera que estén en el salón de clase, y a las alumnas solo si se encuentran cerca.

A las alumnas no se les da la misma cantidad de tiempo que a los hombres cuando se trata de responder a preguntas, lo cual sugiere que ellas tienen menor capacidad para pensar en un problema y llegar a una respuesta.

Hay preguntas diferenciadas para alumnas y alumnos. Por lo general, a ellas se les hacen más preguntas de carácter factual, mientras que a ellos se les hacen preguntas que requieren una habilidad analítica o crítica.

Los profesores interrumpen más a las alumnas.

Los profesores tienden a usar un tono de voz que indica interés cuando hablan con los alumnos, pero adoptan un tono condescendiente cuando hablan con las alumnas. Tienen una postura atenta cuando hablan con ellos, pero miran hacia otro lado o miran el reloj cuando ellas hablan.

Las estudiantes pueden recibir de manera directa insinuaciones sexuales por parte de los profesores o de los compañeros en el salón de clase; si esto no sucede, es mucho más probable que ellas, y no ellos, reciban comentarios sobre su apariencia.

A pesar de la idea extendida de que en cualquier situación las mujeres hablan más que los hombres, los estudios muestran que en grupos formales mixtos, los hombres hablan más que las mujeres; ellos hablan por periodos más largos y toman más la palabra; los hombres controlan más el tema de conversación; los hombres interrumpen a las mujeres con mucho mayor frecuencia que las mujeres a los hombres, y las interrupciones de ellos introducen con frecuencia comentarios inapropiados o personales que o cambian el tema, o acaban con la discusión de las mujeres.

Hay evidencia de que el éxito de los hombres se percibe como algo merecido, mientras que el de las mujeres se percibe como fruto de la suerte o de la facilidad de la tarea.

La idea de este estudio no es mandar a los profesores al caldero. La intención es reconocer las prácticas que permanecen normalizadas y, por lo tanto, invisibilizadas. A partir del primero de estos reportes, en los diversos sectores educativos de los Estados Unidos se ha trabajado por hacer conscientes estas prácticas violentas que tienen un efecto acumulativo y perverso en las mujeres.

Entendamos que el salón de clases es uno de los muchos espacios donde se construye la identidad de las mujeres. Estoy convencida de que –en el ámbito educativo universitario, al menos– un paso firme será trabajar desde la sutileza de lo pequeño, que tanto daño hace.

Libro citado: Sandra Lee Bartky. (1990) Femininity and Domination: Studies in the Phenomenology of Oppression (Thinking Gender). New York: Routledge.

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