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Consultorio del deportista

No cualquier tipo de ejercicio es igual

Ignacio Cardona

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En esta época del año, el frío y los festejos por las celebraciones, del ya tradicional periodo Lupe-Reyes, obliga a muchos a romper sus rutinas de prácticas de actividad física con los consecuentes excesos en comer y beber. Pasando la tempestad viene la calma, y como también es tradición, en enero, si bien va, retomar los hábitos o iniciar con mucho entusiasmo los nuevos propósitos. Para quienes tienen el propósito de hacer ejercicio buscando mejorar su condición física o adoptar un estilo de vida saludable es importante que tomen en cuenta las conclusiones de un estudio recientemente publicado en la revista Fisiología.

Las actividades aeróbicas como el trote y el entrenamiento a intervalos pueden hacer que nuestras células sean más jóvenes biológicamente, de acuerdo con un nuevo experimento. El entrenamiento con pesas puede no tener el mismo efecto, según el estudio, lo que plantea preguntas interesantes sobre cómo nos afectan los distintos tipos de ejercicio a nivel celular y si las diferencias quizás deberían influir en la forma en que decidimos movernos.

Existen evidencias de que ser físicamente activo favorece positivamente en nuestra edad, ya que las personas mayores que hacen ejercicio suelen ser más sanas, estar en mejor forma física, ser más musculosas y tener menos probabilidades de desarrollar una variedad de enfermedades y discapacidades que los sedentarios. El como se logra esto a nivel a nivel molecular aún no es del todo claro. Estudios anteriores han demostrado que el ejercicio altera el funcionamiento de muchos genes, así como el sistema inmunológico, los mecanismos de reparación muscular y muchos otros sistemas dentro del cuerpo.

Algunos investigadores han especulado que los efectos antienvejecimiento más generalizados del ejercicio pueden ocurrir en los cromosomas, en una zona conocida como telómeros, lo cuales parecen proteger nuestro ADN del daño por el envejecimiento celular. Investigadores han encontrado que estas estructuras son mutables, se pueden alargar o acortar según el estilo de vida, incluido el ejercicio. Un estudio de 2009 se encontró que los corredores competitivos de mediana edad tendían a tener telómeros mucho más largos que las personas inactivas de la misma edad. Sus telómeros eran, de hecho, casi tan largos como los de los jóvenes sanos.

No cualquier tipo de ejercicio proporciona el mismo efecto. Aunque el ejercicio de resistencia sea extenuante, la frecuencia media del pulso es por mucho, menor que en la carrera, lo que resulta en un flujo sanguíneo más ligero y, probablemente, una menor respuesta fisiológica de los propios vasos sanguíneos. Quienes hicieron entrenamiento de resistencia habrían producido menos óxido nítrico, que se cree que afecta la actividad de la enzima que contribuye a alargar los telómeros, lo puede indicar que el entrenamiento con pesas no combate el envejecimiento, concluyen los autores, solo mejoran la condición física de las personas.

En el estudio los voluntarios fueron asignados al azar para continuar con sus vidas normales como control o para comenzar a hacer ejercicio. Otros comenzaron un programa supervisado de caminata enérgica o trote durante 45 minutos tres veces a la semana, o un programa de intervalos de alta intensidad tres veces por semana que consiste en cuatro minutos de ejercicio extenuante seguido de cuatro minutos de descanso, con la secuencia repetida cuatro veces. El último grupo tomó entrenamiento con pesas y completó un circuito de ejercicios de resistencia tres veces por semana.

Los resultados subrayan que los diferentes tipos de ejercicio casi con certeza llevan a impactos potencialmente sinérgicos en nuestras células y sistemas corporales. En estudios futuros, él autor y sus colaboradores desearían estudiar los efectos celulares de varias combinaciones de resistencia y entrenamiento de fuerza. Pero por ahora, el mensaje del nuevo estudio, dice, es que el ejercicio de cualquier tipo puede cambiar la naturaleza del envejecimiento, incluso para las personas que ya son de mediana edad. “No es demasiado tarde”, dice, “para mantener sus células jóvenes”.


dr.ignaciocardona@gmail.com 

Twitter: @icardonam





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