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Martes , 23.10.2018 / 23:34 Hoy

Consultorio del deportista

Cuidado con el calor

Ignacio Cardona

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El golpe de calor es más frecuente en los meses de verano, pero a pesar de que recién inicia la primavera, las temperaturas ya son de verano.

El golpe de calor es un trastorno ocasionado por el exceso de calor en el cuerpo, generalmente como consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas o del esfuerzo físico en altas temperaturas. El golpe de calor es la afectación más grave por calor y puede ocurrir si la temperatura del cuerpo alcanza los 40ºC o más y requiere tratamiento de urgencia ya que sin tratamiento se puede dañar rápidamente el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos. El daño empeora cuanto más se retrasa el tratamiento, lo que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves o la muerte.

El síntoma principal es la temperatura corporal elevada, alteraciones del estado mental como confusión, agitación, alteraciones del habla, irritabilidad y delirio. Los casos extremos pueden llegar a la inconsciencia. En el golpe de calor provocado por el clima caluroso, la piel enrojecida se sentirá caliente y seca. Sin embargo, en el golpe de calor producido por el ejercicio, la piel puede sentirse seca o ligeramente húmeda. También hay náuseas y vómitos, respiración y pulso acelerado y dolor de cabeza.

El golpe de calor puede ocurrir al estar expuesto a un ambiente caluroso sin realizar ejercicio, lo que se conoce como insolación. Puede presentarse con mayor frecuencia en adultos mayores y en personas que padecen enfermedades crónicas.

Cualquier persona que se ejercite o que haga actividades en un clima caluroso puede sufrir un golpe de calor por esfuerzo, pero es más probable que ocurra si no está acostumbrado a las temperaturas altas.

Hay factores que aumentan el riesgo: La edad, en los niños, el sistema nervioso central no está plenamente desarrollado y en los mayores de 65 años comienza a deteriorarse, lo que hace que el organismo sea menos capaz de afrontar los cambios de temperatura corporal. La exposición repentina al clima caluroso, por ejemplo, una ola de calor o viajar a una región con temperaturas más altas a las acostumbradas. Algunos medicamentos afectan la capacidad del organismo de mantenerse hidratado y de responder al calor, los vasoconstrictores, los antihipertensivos, los diuréticos, los antidepresivos y las drogas. Algunas enfermedades crónicas, como las cardiopulmonares. La obesidad, el sedentarismo y los antecedentes de golpes de calor también aumentan el riesgo.

El golpe de calor se puede evitar. Toma estas medidas para evitar el golpe de calor: usa vestimenta holgada y liviana, protégete contra las quemaduras solares, bebe mucho líquido. Toma precauciones adicionales si tomas medicamentos que afectan la capacidad del cuerpo para permanecer hidratado y disipar el calor. Si no puedes evitar las actividades extenuantes en clima caluroso, bebe líquido y descansa frecuentemente en lugares frescos. Los ventiladores pueden ser útiles para aliviarte, pero el aire acondicionado es más efectivo para bajar la temperatura y reducir la humedad. Trata de programar los ejercicios o el trabajo físico para los momentos más frescos del día, como temprano por la mañana o en la noche. Nunca dejes a nadie en un automóvil estacionado. Esta es una causa frecuente de muerte asociada a falla cardiaca en niños. Cuando estacionas al sol, la temperatura en el automóvil puede elevarse más de 6.7 °C en 10 minutos. Más vale prevenir.

dr.ignaciocardona@gmail.com

Twitter: @icardonam

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