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Domingo , 24.06.2018 / 03:05 Hoy

Peor para la verdad

El legado de Adolfo Suárez

Humberto Zurita Eraña

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Adolfo Suárez, el Presidente de la transición española, al momento de escribir estas líneas, se encuentra en un estado de salud delicado y según declaraciones de su hijo, en fase terminal derivado de una enfermedad neurológica muy avanzada.

Abogado, fue de los considerados “reformistas” del régimen franquista, periodo en el que fungió como viceministro del Movimiento y procurador en Cortes durante dos legislaturas.

Su papel en la transición democrática, al lado del Rey Juan Carlos, fue determinante en la construcción de las bases del Estado español actual. Asumió como Presidente de Gobierno a instancias del Rey, un 3 de julio de 1976, desde donde impulsó la Ley de la Reforma Política, que se aprobó en referéndum en diciembre de 1976.

La aprobación de la Ley de Reforma Política desmontó el Franquismo, lo que permitió abrir el camino a la democracia. Puso en marcha la reforma militar, con el nombramiento del General Gutiérrez Mellado como vicepresidente primero del Gobierno.

Asimismo, emprendió la reforma del sistema político, impulsando la amnistía que se aprobó en marzo de 1977, con lo que se legalizó a todos los partidos y sindicatos, convocando a elecciones libres el 15 de junio de ese año.

Se presento a las primeras elecciones libres bajo la coalición Unión de Centro Democrático, que unía diversos grupos políticos, que ganó y con la que formó el tercer gobierno de la Monarquía y el primero de la democracia, constituido el 5 de julio de 1977. Fue justamente en ese periodo de gobierno en el que se firma el famoso Pacto de la Moncloa.

Fue el artífice del consenso y la elaboración del texto de la Constitución, ratificada por referéndum el 6 de diciembre de 1976 y enero de 1977.Don Alfonso Suárez se presentó nuevamente a elecciones el 1 de marzo de 1979, en las que la coalición Unión de Centro Democrático volvió a ganar, con lo que se convirtió en el primer Presidente de Gobierno Constitucional.

Después, ya España con el marco legal y jurídico construido durante su gobierno, comenzó la consolidación de su democracia.

Fue justo su origen franquista lo que le permitió poder ser el hombre idóneo para la transición, porque conocía a una clase política que se debía de ir desplazando, paulatinamente, con mucho cuidado, talento y manejo político que le brinde seguridad, sin que signifique impunidad.

Asimismo, sacó del clandestinaje a las expresiones políticas que durante el franquismo fueron perseguidas, y su consolidación como partidos políticos que incluso han encabezado el gobierno español.

Líderes de la izquierda como Felipe González y Santiago Carrillo pactaron con su gobierno para hacer posible el primer proceso electoral libre en 1977.

Retirado de la vida pública y política desde 2003, enfermo de Alzheimer, la figura de Adolfo Suárez en su último periodo de gobierno enfrentó un escenario difícil, con actos terroristas, inflación y desempleo y la descentralización del poder del Estado, que dio lugar a las autonomías.

Ya en ese momento, la alianza que había logrado conformar estaba desgastada y se generó una crisis ideológica al interior del UCD, lo que lo llevó a dimitir el 29 de enero de 1981, declarando que su marcha “es más beneficiosa para España que mi permanencia. Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”.

Con esta frase queda claro que siempre antepuso el bienestar general y la estabilidad de su país, que el mismo ayudó a consolidar como un Estado democrático después de la larga dictadura de Franco.

Su legado siempre será el mejor ejemplo de un Estadista, de un hombre comprometido con su país y sus compatriotas, pero sobre todo, del Presidente que abrió la puerta a la democracia en España, ¿no cree usted?

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