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Martes , 17.07.2018 / 01:22 Hoy

Peor para la verdad

De palabras e interpretaciones

Humberto Zurita Eraña

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La campaña por la Presidencia de los Estados Unidos se encuentra en un momento muy álgido, de una confrontación donde se están rebasando los límites que deben de existir en una contienda.

En días pasados, el candidato del Partido Republicano, Donald Trump, en un mitin señaló que su adversaria, Hillary Clinton, quiere revocar el derecho a la propiedad de armas, situación que está establecida en la Segunda Enmienda. Pero su señalamiento fue más allá, al decir que si la candidata del Partido Demócrata es elegida, no habrá nada que se pueda hacer para evitar que llene el Tribunal Supremo de jueces contrarios a la libertad de armas, añadiendo que “aunque la gente que apoya la Segunda Enmienda, quizá si haya algo que hacer, no lo sé. Pero les diré algo. Ese será un día horrible”.

El pronunciamiento del polémico Trump no es un asunto menor. Sobre todo si se considera que los sectores que apoyan la posesión de armas son política y económicamente muy poderosos, además de que el hecho de que posean armas le da de manera automática otra connotación a lo que deslizó en su discurso.

El tono discursivo de Trump ha escalado de su rechazo a los migrantes y su crítica a México y los mexicanos, a poner en la mira a Clinton, incitando a la confrontación y la polarización social, con las consecuencias que eso significa en términos de gobernabilidad.

Una campaña debe ser un espacio de debate de propuestas, de diagnósticos y proyectos que mejoren la situación de cualquier país. Ocupar el proselitismo político para solo atacar y criticar, para incitar al odio y el rencor social, es una irresponsabilidad que solo refleja el preámbulo de un eventual gobierno que solo busca revanchas de grupos o personales.

La respuesta de Clinton ha sido severa, afirmando que la incitación a la violencia que realiza Trump solo confirma que no está preparado para ser el Presidente de los Estados Unidos. “Las palabras importan” señaló categórica. Por eso la defensa de Trump en el sentido de que se le malinterpretó esta fuera de lugar. Un estadista no puede decir frases que puedan ser malinterpretadas, porque de sus dichos y sus decisiones depende el futuro de una nación, ¿no cree usted?

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