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Lunes , 24.09.2018 / 20:33 Hoy

Crónicas urbanas

“Hago lo que me gusta”

Humberto Ríos Navarrete

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Con 73 años de vida, correoso e hiperactivo, Raúl Esquivel Carbajal, director general del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, se levanta cada madrugada, desayuna y sale de casa para encabezar y atender cualquiera de los 30 servicios más comunes, entre los que resaltan incendios, flamazos, fugas de gas, explosiones, choques vehiculares, retiro de abejas, árboles, espectaculares y estructuras metálicas, inundaciones, exhumación de cadáveres y rescate de animales.

Termina a eso de las 22 horas, cansado pero satisfecho, y vuelve a su domicilio, para regresar al día siguiente, como es su rutina desde hace 48 años; primero, como bombero; después, en los últimos 12, recién cumplidos, en la cabeza de esa institución, una de las más grandes del mundo, con más de 2 mil 600 elementos distribuidos en las 16 delegaciones y tres módulos, que atienden un promedio de 60 mil servicios al año en la capital del país y, en casos especiales, municipios vecinos.

En todas las estaciones se distribuyen más de 300 vehículos, entre ellos 16 carros-tanque, además de cuatro auto escalas, una de las cuales es de 64 metros de altura, “considerada de las más altas del mundo”, de acuerdo con información oficial.

En un “día muy tranquilo” —dice Jefe Vulcano, como se identifica oficialmente—, se presentan de 120 a 150 emergencias.

—¿Y en un día complicado?

—Hay días que tenemos un fuerte aguacero, granizada o una corriente de aire de 50 kilómetros; hay árboles caídos, cables, cortocircuitos, choques, volcaduras, derrumbes. A veces nos vamos a las 200 o 300 emergencias. En marzo de este año tuvimos cerca de 700 árboles tirados. Fue una situación muy complicada; afortunadamente la institución cuenta con personal especializado y las herramientas adecuadas para este tipo de incidentes.

—Pero... ¿no se cansa?

Sonríe.

—Afortunadamente, no. A pesar de que no tengo un día de descanso, porque no me gusta, me siento muy bien. No me aburro, no estoy cansado o molesto; cuando sea así, pues mejor me retiro, me voy a mi casa a descansar. Me acabo de hacer un examen y salí perfectamente bien: ni azúcar, ni colesterol en mi corazón. El ejercicio es parte de mi vida. Lo hago diariamente. Hago lo que me gusta.

—¿Y en su casa qué le dicen?

—Gracias a mi esposa, a mis hijos, no tengo reclamo de ninguna naturaleza. Gracias a ellos trabajo sin ningún problema.

—Y se trepa muy bien y se baja por el tubo.

—Jajajaja. Sí, señor. A los eventos hay que subir 10, 15 o más pisos; subimos las escaleras, bajamos, subimos un tramo de manguera a ayudarle a los muchachos con la temperatura elevada, el humaderón, la presión de la línea de las mangueras de dos y medio y uno y medio. Lo hago con toda la gente. Afortunadamente —deletrea— no ten-go-nin-gún-pro-ble-ma que me lo impida en mi organismo.

—¿Qué pasará cuando le digan que ya se tiene que jubilar?

—Bueno, pues también lo haremos con mucho gusto, nos iremos; si hoy me lo dicen, mañana ya estaré trabajando en otro lado, porque no puedo parar. Jajaja.

***

Jefe Esquivel, quien despacha desde la Central de Bomberos, entre Calzada La Viga y Fray Servando Teresa de Mier, ha recibido diversos reconocimientos.

En enero pasado, por ejemplo, el presidente Enrique Peña Nieto lo reconoció con el Premio Nacional 2016 en el campo de la prevención.

En 2014, la Asamblea Legislativa le entregó la Medalla al Mérito en Protección Civil, “por su espíritu de servicio y trayectoria de más de 44 años por mantener la vida y la integridad de las personas”.

Jefe Vulcano es un usuario habitual de las redes sociales, pues todos los días, a las 7 de la mañana, pasa un reporte y a veces publica fotografías de las intervenciones.

El martes 29 de agosto, por ejemplo, Jefe Vulcano Raúl Esquivel reportó en su cuenta de Facebook:

“... el H. Cuerpo de Bomberos atendió 215 emergencias, de las cuales 61 fueron encharcamientos, 26 falsos avisos, 25 árboles caídos, 21 servicios varios, 17 fugas de gas, 10 enjambres retirados, 10 inundaciones, ocho servicios de prevención, siete incendios, seis cortocircuitos, seis cables caídos, cuatro choques, dos volcaduras, dos rescates de personas, dos rescates de cadáveres, dos falsas alarmas, dos fugas de agua, un flamazo, una explosión, un retiro de lona, un derrumbe”.

—Usted es muy popular en las redes sociales.

—Mire usted —explica—, a mí las redes sociales y la tableta no me gustaban, pero fue una instrucción del jefe de Gobierno; entonces compré mi tableta y y aprendí rápidamente; hoy andamos sobre 66 mil seguidores. Hay mucha gente agradecida.

—¿Y usted qué siente?

—Pues es una cosa muy bonita, nos motiva, le dan a uno ganas de seguir trabajando fuertemente en beneficio de los pequeñitos y de todos los ciudadanos. Me sorprende mucha gente porque me conocieron desde hace 40 años o más. Me dicen: “Yo vine de compras, vengo de Ciudad Victoria, Tamaulipas, y lo vine a saludar, porque siempre lo sigo por televisión y las redes sociales”. Eso me sucede muy seguido.

***

Jefe Vulcano muestra su franqueza cuando comenta que hace 48 años ni siquiera sabía que los bomberos estaban en el cruce de Fray Servando y Calzada La Viga. La primera vez que estuvo cerca de ahí fue cuando su padre lo mandó a comprar una pieza para su auto a una refaccionaria que estaba enfrente.

Ese día llamaron su atención unos carros convertibles que salieron a tres servicios seguidos. Se aproximó y leyó un letrero: “Hay vacantes”. Preguntó lo que requería y le dijeron que su cartilla, certificado de primaria y pasar los exámenes físico y médico. Eso fue un jueves. El lunes, 1 de agosto, a las 6 de la mañana de 1968, empezó a trabajar.

Desde entonces ha cubierto miles de servicios, y muchos lo han dejado marcado, como las explosiones e incendios de San Juanico y los de las tiendas Astor y Blanco; pero hay otro en especial: el día que salvó a un matrimonio y sus niños, de 6 y 8 años, que permanecían atrapados durante un incendio en su casa. Los pequeños estaban refugiados en el baño. “Eso me quedó muy marcado”.

—¿Y cuáles son sus diversiones?

—Bueno, pues atender que esté todo perfectamente bien, sobre todo que los vehículos arranquen rápidamente, sus sirenas, sus luces...

Es el incansable Jefe Vulcano, quien hace 48 años llegó a pedir trabajo a la Estación Central de Bomberos, donde, desde 2005, es director general, después de ser bombero y recorrer diferentes puestos en las estaciones de Tlalpan, Tacuba y Tláhuac.

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