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Domingo , 23.09.2018 / 20:07 Hoy

Crónicas urbanas

El Hijo del Santo recargado

Humberto Ríos Navarrete

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El Santo no tiene edad, dice su hijo, heredero del símbolo, rodeado de máscaras y objetos diseñados por él mismo, mientras por su memoria desfilan imágenes de su etapa infantil y de juventud; de cuando participó en películas con su padre y de sus exigencias, como cualquier progenitor que hace todo lo posible para que sus vástagos vayan a la escuela y estudien una carrera, aunque al final no la ejerzan.

Es El Hijo del Santo, último de 10 hermanos de una familia compuesta por cinco hombres y cinco mujeres, sucesor de quien subtitulaba su alias como El Enmascarado de Plata; ahora vuelve con nuevos proyectos, siempre enfundado en ese antifaz, sus botines y capa gris perla, mismo vestuario que hiciera famoso su padre, ídolo popular cuya figura trascendió fronteras como luchador.

"Era un excelente dibujante", dice de su padre, quien asistió a la Academia de San Carlos, aunque su verdadera intención era estudiar arquitectura, pero no tuvo más alternativa que dedicarse a trabajar, pues tenía que mantener una prole de 10, a quienes, además, exigió estudiar, mientras él recorría los cuadriláteros de México y otras partes del mundo y filmaba películas que lo hicieron famoso.

El Santo fue muy amigo de José G. Cruz, el dibujante que hacía las historietas de aquella época. "Dibujaba hermoso", recuerda el hijo. "Tenía una facilidad para dibujar", evoca. "Mi padre fue costurero en una fábrica de medias; él mismo confeccionó su máscara con piel de cerdo", relata.

"Era un muchacho bien educado", añora el hijo, "y una de sus pasiones era leer El hombre de la máscara de hierro; y entonces él se propuso ser El hombre de la máscara de plata, que nace en 1952, como personaje de la historieta".

—Pero algo sucedió en el primer número.

—Sí, en el primer número de la historieta matan al Santo, pero llega a su casa y su hijo, de 10 años, le pregunta: "¿Qué te pasó?", y él contesta: "Me hirieron, pero tú tienes que continuar con la misión para ayudar a la gente".

—¿Muere el padre y el hijo aparece?

—Creo que mi papá tenía una idea de que El Santo no muriera... Eran los años 50, cuando peleaba junto con uno de sus grandes amigos, Gori Guerrero, que bautizaron como "La pareja atómica".

—¿Usted nace...?

—En la Ciudad de México, en el hospital Santa Elena, y fui el décimo de una familia de 10. Lamentablemente han fallecido dos de los varones.

—¿Y el personaje?

—Es muy curioso: mi papá ya traía la idea de que hubiera una continuación de su personaje; pienso que aunque él decía que no quería que sus hijos fueran luchadores, era obvio que sí deseaba que hubiera un segundo Santo, porque cuando yo tenía 12 años registraron el personaje de El Hijo del Santo, que a lo mejor no era para mí, sino para alguno de mis hermanos; entonces, cuando le demuestro que me gusta la lucha libre, que me gusta el deporte, él me pone como condición terminar una carrera universitaria y me propone ser El Hijo del Santo.

—¿A qué edad?

—Tendría unos 19 años.

***

—Usted estudió...

—Sí, soy licenciado en ciencias de la comunicación; me titulé después de que falleció mi papá, porque fue cuando terminé la carrera, pero me faltaba cerrar el círculo, era un pendiente, así que me recibí en la primera oportunidad.

—¿Y se convierte en El Hijo del Santo?

—Oficialmente, desde 1982, debuto en el cine como personaje; de niño, mi papá me dio la oportunidad de hacer películas. El problema es que yo iba a la escuela.

—El compromiso era terminar la carrera.

—Sí, y mi papá me dijo: "No, mi hijito, primero la escuela", y ya no me invitó más a filmar; entonces don Rafael Pérez Grovas, con el que había hecho dos películas, le sugiere hacer una conmigo; a mi papá le gustó mucho la idea y dijo: "Está bien, ahora que El Hijo del Santo sea él", y fue la última escena cinematográfica de mi papá, en febrero de 1982, donde me da la estafeta, me entrega sus poderes, ¿no?, y esta película se llama "Chanoc"... Primero debuté como actor, porque como luchador profesional, ya como El Hijo del Santo, lo hice hasta octubre.

—¿Y se siente un verdadero heredero del Santo?

—Yo lo recibí con todas las de la ley, fue un deseo de mi papá que yo, gracias a Dios, le pude cumplir, porque él siempre, en el fondo, quiso que su personaje no muriera, y qué bueno que lo mencionas, porque mucha gente te juzga y te prejuzga sin saber la verdadera historia.

—Y es un compromiso, porque el personaje es mundial.

—De hecho, Gabriel Obregón terminó un documental que se llama El hombre detrás de la máscara y en ese documental están precisos los instantes cuando mi papá, en una entrevista, dice: "Yo quiero que él sea El Hijo del Santo...

Y a la par de su carrera como luchador, El Hijo del Santo se convertiría en activista ecológico. También piensa encabezar tareas que ayudarán a sus compañeros en desgracia y en favor de la niñez.

***

—Veo que algunas personas le escriben para que les resuelva los problemas. Ahora es activista ecológico.

—Siempre me ha gustado la naturaleza, crecí rodeado de animales, en una granja, y me gustó mucho cuidarlos; también me gusta el mar, y cuando tuve la oportunidad de estar con la organización Costa Salvaje para proteger las especies marinas en peligro de extinción, pues me comprometí de verdad, y recibo mensajes de gente que me dice: "Santo, tienes que venir a Villahermosa, porque están terminando con el pejelagarto", o me mandan mensajes de algún lugar de Oaxaca, donde hubo un gran problema con las tortugas.

—¿A partir de ahí nace una fundación?

—La idea de la fundación ya tiene muchos años, pero no sabía que era todo un proceso legal, muchos pasos; entonces con mi equipo de trabajo empecé a investigar. La fundación ya está dada de alta. El siguiente paso es empezar a trabajar.

—¿El Hijo del Santo contra los depredadores?

—No es nada más contra los depredadores. Tengo en mente hacer muchas cosas en beneficio de la gente. La idea es ayudar a los jóvenes para prevenirlos de las drogas. Otra idea es, y me da mucha pena, me duele, que muchos luchadores que entregaron su vida en el ring los desechen, cuando ya están viejos, como naranjas sin jugo.

—Y también las máscaras para niños

—Sí, hay un proyecto que a mí me parece maravilloso y que ojalá pronto lo podamos cerrar: hay muchos niños que tienen accidentes y están quemados, incluso jóvenes y adultos, y usan máscaras color carne; pero son máscaras que a veces, me incluyo, te llama la atención y lo primero que viene a tu mente es que es una persona quemada, entonces propusimos a la señora Virginia Sendel —de la fundación Michou y Mau— que estas máscaras llevaran el antifaz del Santo; yo como dueño de los personajes de El Santo y de El Hijo del Santo donaría esta imagen...

—¿Entonces la lucha sigue?

—La lucha en el ring sigue. Me retiré casi dos años por una lesión en la médula espinal y afortunadamente ya tuve el debido reposo, me cuidé mucho y me dieron los médicos luz verde para regresar al ring.

En su tienda de la colonia Condesa, donde ofrece souvenirs hechos por él mismo, como pinturas y esculturas, El Hijo del Santo continúa en la lucha, tanto en los cuadriláteros como en otros escenarios, por lo que no sería extraño que el próximo episodio sea anunciado en la cartelera como "El regreso de El Hijo del Santo recargado".

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