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Martes , 14.08.2018 / 04:20 Hoy

Crónicas urbanas

CdMx: intérpretes para indígenas

Humberto Ríos Navarrete

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De los 784 mil 605 indígenas radicados en la Ciudad de México, 130 mil no hablan español. En esta última cifra está una pareja originaria de la región Valles Centrales, de Oaxaca, con síndrome de inmunodeficiencia adquirida, Sida, pero la mujer, embarazada, no sabía y el hombre se negaba a decirlo.

En el hospital era imposible comunicarse con ella, de 24 años de edad, pues hablaba zapoteco, igual que el marido, de 42, que no aparecía por ningún lado, pues la había contagiado. Entonces recurrieron a una traductora de esa lengua, Elizabeth García Marcos, quien de manera detallada transmitió a la paciente la noticia sobre su enfermedad y las recomendaciones de los médicos. Solo así.

Elizabeth García Marcos, de 42 años, es oriunda de Santa Catarina Albarradas, Oaxaca; desde hace 35 radica en Iztapalapa. Es intérprete y traductora. Ha participado en tres casos. Primero el de la mujer "que venía del pueblo y aquí se juntó con ese fulano", el que la infectó; otro fue de "explotación de menores", donde supuestamente el padre ponía a trabajar a sus hijos en la Central de Abasto.

El hombre, originario de Nochixtlán, Oaxaca, fue apresado durante una redada. En 2015 cumplió cinco años en el Reclusorio Sur, donde terminó la primaria; ahora estudia la secundaria. Tiene siete hijos. Enfrenta un proceso por el delito mencionado. "Nosotros cumplimos la labor de traducir e interpretar", anota García.

Lo mismo opina Ana María Girón, oriunda de Tenejapa, Chiapas, que frisa los 37, con 30 de vivir en la capital. Ella habla tzeltal. Ha atendido 15 casos en hospitales. La acompaña Norma Fernández, mazateca de la región de la Cañada, Oaxaca, de 45 años; 30 de radicar en la Ciudad de México.

—Y se han capacitado.

—Sí, la Sederec —dice Fernández, refiriéndose a la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades de la CdMex— nos ha capacitado; también hemos recibido cursos. Estamos certificados por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas. En el ámbito de justicia y salud hemos hecho acompañamientos, así como en tratamiento psicológico a víctimas de violencia familiar y sexual.

Forman parte de un grupo de 60 intérpretes y traductores que prestan sus servicios en esa dependencia que, junto con otras instituciones de educación superior, llevaron a cabo el diplomado en sistema penal acusatorio para intérpretes-traductores en lenguas indígenas de la CdMx.

La Sederec les paga un promedio de 350 pesos por cada hora de trabajo efectiva, informa su titular, Rosa Icela Rodríguez, "y a nosotros nos tiene que mandar el juez o el Ministerio Público, la persona, la institución que haya solicitado el apoyo, cuántas son las horas que tuvieron, y así se les paga".

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Rosa Icela Rodríguez comenta que los 60 traductores hablan mazateco, zapoteco, náhuatl, mixe, triqui, mazahua, tzeltal y tzotzil, entre otras lenguas.

"La mitad fue capacitada en la Universidad Tepantlato, por magistrados, jueces, secretarios de acuerdo, ministerios públicos; la otra mitad, en el Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México", comenta la funcionaria, entrevistada en su oficina, quien informa que han tenido decenas de intervenciones.

Los participantes en el diplomado, miembros de la Red de Traductores en Lenguas Indígenas Nacionales de la Ciudad de México, conocieron las principales modificaciones en el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, que entró en vigor el pasado 18 de junio en todo el país.

—¿Y cuáles serían los principales delitos de los que se les acusa?

—Pues son del fuero penal —dice Rodríguez—, que a veces consideramos que no tendrían que estar en el reclusorio, pues son cosas injustas; este año, por ejemplo, salió una persona que estaba en al cárcel porque había una acusación de que había robado un contacto y un cargador; entonces, lo que nosotros hacemos es, precisamente, con los intérpretes y traductores, entender de qué se trataba el caso. El indígena ya llevaba un año en el reclusorio, y pudo salir.

—Eso es lo que se va a evitar con el nuevo sistema penal, y más todavía si tienen gente capacitada.

—Así es, exactamente, lo que se va a tratar de hacer, de incidir, en acceso a la justicia como un derecho de víctimas o de inculpados, donde no necesariamente pueden ser inocentes —aclara.

—Que sea justo.

—Y que haya los elementos para que tengan un debido proceso, porque la cuestión es que la ley es muy clara: si una persona indígena no tiene el apoyo de un intérprete o de un traductor, puede declararse nulo el proceso por la falta de este servicio. Es un trabajo muy necesario y estamos muy orgullosos en la ciudad de tener esa red de intérpretes y traductores de lenguas maternas.

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La lengua materna de Saturnino Artemio Martínez Montalvo, de profesión abogado, también traductor e intérprete, es "el náhuatl mexicano".

—¿Por qué "náhuatl mexicano"?

—Se le denomina mexicano porque es la lengua de los mexicas, de los aztecas, y en ciertas regiones de nuestra República Mexicana, no se le conoce como náhuatl, se le conoce como mexicano.

—¿Cuál es su función?

—Nos dieron la capacitación para hacer un trabajo más efectivo, una asistencia más efectiva a nuestros hermanos indígenas que están radicando acá en la Ciudad de México y que en algún momento puedan tener algún problema de tipo legal en el cual estamos nosotros para asistirlos e interpretarle lo que las autoridades mencionan y hacerlo a la lengua materna de ellos.

—¿Usted ya ha participado en algunos juicios?

—Sí, considero que suficiente, han de ser unas 200 intervenciones, como intérprete en lengua indígena y en particular en mi lengua, que es náhuatl, o el mexicano.

—¿Y cuáles serían los principales problemas que enfrentan los indígenas en un juicio?

—El que no comprenden bien el español. En cambio, nosotros, que ya estamos de alguna manera capacitados con esos cursos, podemos hacer esa interpretación más adecuada, para explicarle qué le está diciendo la autoridad en ese momento.

—¿Cuál sería el delito más recurrente del que se les acusa?

—No podríamos establecer un delito más recurrente. Porque tanto pueden ser imputados, como pueden ser ofendidos. La asistencia no es solamente para los que están recluidos, también a la persona que va a hacer una denuncia, una querella. La ley establece que todo indígena tiene derecho a ser asistido por intérpretes y defensores que conozcan su lengua y su cultura.

—¿Y qué sucedía en un juicio cuando el indígena no tenía intérprete?

—Pues desgraciadamente, al no entender qué le estaban achacando o de qué lo estaban acusando, le decían "fírmale acá", y se va al reclusorio; muchas veces pasaba tiempo, o años inclusive, y ellos sin siquiera saber por qué estaban ahí.

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