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Así las cosas...

La debacle…

Humberto Mares

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Las encuestas no se equivocaron Andrés López Obrador ganó y por mucho. Los votantes se desbordaron. Los más afectados, el PRI, por ser partido en el gobierno y el PAN. Los resultados hasta ahora dados por la autoridad les son fatales. Nunca hubiese pensado el desastre que viven ambos partidos.
En el caso del tricolor, que es el más llama la atención por ser el partido de Enrique Peña Nieto, fue causa y efecto. Las causas son variadas. La principal es el descontento de los ciudadanos con la clase gobernante. La impunidad ligada a los escándalos de corrupción fue ácido puro para el PRI.
Otra causa fue la mala decisión de entregar al partido al "nuevo PRI", es decir, al grupo de jóvenes que lo acompañó durante su campaña y parte de su gobierno. Ahí fue el primer golpe interno para los priistas de cepa, porque consideraron que luego de haber ganando contundentemente la elección para llevarlo a la presidencia, merecían ser tomados en cuenta.
Pero lejos de los efectos internos al partido como una causa de la debacle, fue la respuesta de los ciudadanos simpatizantes, no militantes, que simplemente no votaron y aplicaron el voto de castigo a tal grado que son los resultados más catastróficos que ha obtenido el PRI en una elección federal.
Si los números siguen igual, tendrá escasos 65 diputados federales y 20 senadores, cuando en esta legislatura que está por concluir es mayoría. El PRI pierde en 31 de los 32 estados del país y en 300 distritos electorales federales. En el caso del Estado de México, se perfilan 54 municipios perdidos incluyendo Atlacomulco, cuna del Presidente y de varios gobernadores del estado, además de Toluca, Ecatepec, Tlalnepantla, Texcoco.
En distritos locales el golpe al PRI mexiquense fue peor, porque Morena se llevó 42 de 45, el PRI uno de Valle de Bravo; el PAN dos, lo que significa que el Congreso local será de mayoría morenista, lo que no son buenas noticias para el gobernador Alfredo Del Mazo, que sin duda tendrá mucho trabajo, pero también la habilidad para salir adelante.
Al tricolor le espera una reestructuración, que es necesaria con miras a tres años y más. En el PAN también iniciaron una renovación luego de la catástrofe y la escisión profunda en sus filas. Los gobernadores pedirán cuentas a Ricardo Anaya y su grupo.
Pero el tsunami no quedó ahí: hay tres partidos políticos nacionales que pueden perder el registro, incluso con representantes en las cámaras.
Así las Cosas, hasta pronto.

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