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Crónica

Miedo, enfermedad, hambre, angustia, frío y tristeza(sobre perros callejeros)

Hugo Roca Joglar

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Ácidos aromas indistinguibles. Tiras largas y aguadas. Esquina de Av. Aztecas y Rey Nezahualcóyotl, cerca del Parque Huayamilpas. Lunes 29 de octubre. 5:43. Justo antes del alba. La responsable, una perra callejera mediana marrón y peluda con manchas blancas, acecha un puesto de tamales en busca de migajas.

Olores confusos a ¿pollo y kombucha? Masa única desparramada. A la mitad de la calle Himno Nacional, cerca de Zacatenco. Martes 30 de octubre. 12:23. Tarde incipiente. El responsable, un perro callejero pequeño y blanco se ha cansado del sol y busca cobijo a la sombra de un pálido árbol. |

II

Este perro callejero es flaco y contraído. Orejas gachas y piel tan débil que tres costillas sobresalen agudas, punzantes, como si en cualquier momento fueran a reventarla. Y entonces, si las costillas destrozaran la piel, podría tener a su disposición por primera vez en su vida un hueso completo. La mirada perdida en el suelo. Tensas las patas delanteras y las traseras flexionadas; la izquierda levemente levantada, lo que invita a pensar que está retrocediendo. La delgada cola fláccida ligeramente doblada. Revela miedo su cuerpo contraído. Miedo y enfermedad. Miedo, enfermedad y hambre. Miedo, enfermedad, hambre y angustia. Miedo, enfermedad, hambre, angustia y frío. Miedo, enfermedad, hambre, angustia, frío y tristeza.

Es un perro esculpido en bronce por Girasol Tello — a petición de la ONG Milagros Caninos — sobre una base de piedra colocada frente al número 40 de la calle Moneda, en el centro de Tlalpan. Se lee en su placa: “MI ÚNICO DELITO FUE NACER Y VIVIR EN LAS CALLES O SER ABANDONADO (…) ¡AYÚDAME, AYÚDAME POR FAVOR!”.

El perro se llama “Peluso”, pero los vecinos lo conocen como el Monumento al perro callejero.

III

Notas a maíz y azúcar. Varias bolitas con fragmentos de servilleta. Avenida Taxímetros a la altura de Lago playa, en Bosques de Aragón. Jueves 1 de noviembre. 18:15. Tarde desgastada. La responsabilidad resulta incierta; oscila entre el amor desigual entre un pequeño perro callejero negro que infructuosamente intenta penetrar la vagina de una gigantesca perra callejera gris con blanco.

Pútridas sensaciones a vainilla y manzana. Duras y gruesas formas irregulares. Afuera del Velatorio Tlalpan, en San Fernando. Viernes 2 de noviembre, se desintegra el Día de los muertos. 23:43. Justo antes del alba. El responsable, un callejero perro peludo, de grandes orejas pardas, huele y escarba entre las blancas flores marchitas en el suelo de una tienda de coronas funerarias en busca de su última comida de la jornada.

IV

¿Qué le da cohesión a la Ciudad de México? ¿Qué es eso que todos sus habitantes encuentran sin importar que estén en Huayamilpas, Zacatenco, Aragón o San Fernando? Cacas de perros callejeros. La mierda de canes marginales es el elemento de continuidad más evidente de nuestro mapa.

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