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Lunes , 18.06.2018 / 01:43 Hoy

Tras bambalinas

'Sánchez Huerta'

Hugo Hernández

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La pregunta es obligada: ¿se puede esperar algo de lógica o congruencia de quienes han perdido a un hijo adolescente? Y más aún, ¿cómo reaccionar, cómo seguir viviendo cuando ese hijo, de apenas 11 años, se ha quitado la vida él mismo?

Estas duras interrogantes son la premisa de la que parte una puesta en escena que es, como el tema que aborda, singular desde el título mismo: Sánchez Huerta.

Escrita por Claudia Ríos, a quien bien conocemos como estupenda actriz y directora, y dirigida por el talentoso Benjamín Cann, Sánchez Huerta es un montaje lleno de códigos, de señales que hay que interpretar para tratar, al menos tratar, de entender lo que puede vivir una familia en una situación así.

Culpa, arrepentimiento, reclamo, desesperanza y miles de preguntas sin respuesta inundan a los personajes, no los dejan vivir, los atrapan. ¿cómo expresar todo eso en una puesta en escena, cómo reflejar esa incongruencia y ese desánimo absolutos?

El montaje es lento, apesadumbrado, en un tono menor, contenido, como en el que seguramente deambulan por la vida quienes han pasado una experiencia tan terrible como esta.

La maleta que acompaña permanentemente al padre (esa carga que se trae todo el tiempo encima y no lo deja en paz), el pequeño espejo de agua que rodea el salón de clases (y que permite un remanso momentáneo de tranquilidad a los personajes); los dos espacios en los que sucede toda la acción (uno claustrofóbico, otro más abierto), cada detalle en la puesta en escena habla de ese desvivir por el que atraviesan los deudos de la pequeña suicida.

La escenografía e iluminación de Matías Gorlero son el complemento perfecto para la propuesta escénica de Cann, que se concreta en el atinado trabajo actoral de Ana Karina Guevara, Roberto Sosa, Mónica Dionne, Damayanti Quintanar y Socorro Miranda.

Dobles felicitaciones para Ana Karina, quien también es productora de este montaje, junto con Mónica Garza, quien aborda este proyecto con su entusiasmo e inteligencia de siempre.

El señor Sánchez y la señora Huerta tuvieron una hija, que a los 11 años decidió quitarse la vida. ¿Qué tuvo la combinación Sánchez Huerta que terminó de esta manera?

Esa es la pregunta que seguramente se hacen los padres de niños y jóvenes que toman esa drástica determinación.

Sánchez Huerta se presenta de viernes a domingo en el teatro Milán. Dura sí, pero real, por lo que vale mucho la pena acercarse.

hugohernandez@mejorteatro.com

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