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Sábado , 26.05.2018 / 11:13 Hoy

Tras bambalinas

"Ojalá y el amor bastara"

Hugo Hernández

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Road movie es un término que, evidentemente, se usa solo en el cine. Se trata de un género en el que las historias que se cuentan suceden en la carretera, en el camino, de ahí, evidentemente el nombre.

En ese transitar de un lado a otro los personajes sufren cambios. No son los mismos al iniciar el recorrido (película) que al terminarlo. Con el paso de los años, ese viaje imprescindible en una road movie sufrió modificaciones, y a veces ya no era en auto, sino caminando; en otras ocasiones no era físico, sino espiritual; en otras más, simplemente metafórico.

Esta reflexión cinematográfica viene a cuento en este espacio teatral, porque acabo de ver una obra construida como road movie. Se trata de Ojalá y el amor bastara, escrita y dirigida por Marisa Gómez.

La vida de una pareja, desde sus primeros encuentros hasta los momentos difíciles que anticipan su final, pasando por la euforia, las peleas, los encuentros y los desencuentros, son las “paradas” perfectas de esta anécdota que sucede, por supuesto, en carreteras, calles, brechas, caminos, hasta en la parodia de un programa de televisión, pero siempre en automóviles en movimiento.

Para que el público viva junto con los personajes el recorrido físico y vea y sienta las carreteras, caminos, etcétera, el montaje cuenta con el apoyo de un innovador diseño de escenografía virtual, que se proyecta sobre cinco paneles móviles.

De verdad interesante y muy bien logrado el trabajo de Miguel Tavera, pues en cuestión de segundos la escena pasa de una carretera en la que los personajes transitan a alta velocidad, a un camino arbolado en el que se mueven tranquilamente.

Gracias a la magia de esto, que hoy se conoce como mapping, una superficie plana se convierte en tridimensional con fines artísticos, y en el casi de esta puesta en escena permite la proyección de escenas de películas, carteles, letreros, incluso de Elvis Presley (interpretado por Héctor Ortiz) cantando alguno de sus éxitos.

Pablo Cruz Guerrero y Lisette Cuevas (quien alterna con Alejandra Toussaint) dan vida a la pareja que se mueve en este singular montaje de Ojalá y el amor bastara, que se presenta solo los jueves en el Foro Lucerna, que comandan Mariana Garza y Pablo Perroni, en la colonia Juárez.

hugohernandez@mejorteatro.com

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