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Tras bambalinas

‘Los Miserables’

Hugo Hernández

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A finales de los años 80, el entonces jovencísimo Morris Gilbert me mostró en los pasillos del teatro San Rafael, donde presentaba la obra ¡Qué plantón!, una carta compromiso del productor Cameron Mackintosh para traer el musical Los Miserables a México.

Años después tuve la suerte de ver la obra en Londres. Obviamente me enamoré de ella, y pensé: uy, creo que nunca la veremos en nuestro país. Tuvieron que pasar casi 15 años desde su estreno en la capital inglesa para que el compromiso de Mackintosh con Gilbert se cumpliera; y además se requirió que a sus buenos deseos se sumaran otros muchos factores para que esto se hiciera realidad. Entre esos factores vitales, el catalizador definitivo fue la aparición en escena de Ocesa y de Federico González Compeán.

En aquel ya lejano 2002, Los Miserables llegó a Ciudad de México con todo su esplendor.

He de reconocer que, como otros, pensé que después de aquel maravilloso montaje sería muy difícil una nueva versión que lo superara.

Pero oh, sorpresa, el montaje que ahora se presenta en el teatro Telcel es realmente sorprendente, novedoso y, como su antecesor, emotivo, excitante, contagioso, divertido, impresionante, y un largo etcétera de adjetivos que solo se comprenden al ver el tamaño de esta producción que es enorme, tanto en su forma como en su contenido.

Como seguramente todo mundo sabe, Los miserables es la obra cumbre del más famoso de los novelistas franceses del romanticismo: Víctor Hugo.

Escrita en el siglo XIX, la historia aborda temas que hoy, casi 200 años después siguen tan vigentes como el primer día: injusticia, pobreza, lucha por los ideales, amor, desigualdad…

Todos y cada uno de los asuntos abordados por Víctor Hugo siguen siendo vigentes hoy en día; ya tan solo por eso, vale la pena acercarse a esta puesta en escena. Sin embargo, hay más, mucho más.

Totalmente renovado, con nueva escenografía, iluminación, vestuario, audio, orquestación… esta puesta es sin duda el mejor ejemplo de lo que es el lenguaje teatral del siglo XX1.

Y por si fuera poco hay que agregar lo mejor de todo: el elenco. Sí, se trata de 40 grandes artistas que apenas abren la boca dejan sin habla al espectador más exigente.

Escuché por ahí decir a alguien experto en materia teatral: Quien no ha visto este montaje actual, no ha visto Los miserables. Totalmente de acuerdo. Sin duda, el gran estreno de la temporada.

hugohernandez@mejorteatro.com

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