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Domingo , 16.12.2018 / 10:09 Hoy

Tras bambalinas

‘La princesa y el ministro’

Hugo Hernández

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Hace un par de semanas me invitaron a ver una de las obras más emblemáticas del teatro del absurdo: La cantante calva, de Ionesco. Acudí un tanto temeroso, prejuiciado, y pensando que aquel texto estrenado en Francia en 1950 poco o nada tendría que ver con los espectadores del México de hoy.

Pero, oh sorpresa; la obra funcionó perfectamente. Por ello cuando me insinuaron que La princesa y el ministro era una especie de obra del absurdo no dudé en acudir a verla. Y la experiencia ha resultado realmente grata; sumamente grata.

Escrita y dirigida por Alonso Fiallega, quien con este texto se hizo merecedor al Premio Bellas Artes California de dramaturgia 2017, La princesa y el ministro es una de esas pequeñas joyas, sencillas en su formato, pero enormes en su contenido y que no hay que perderse por nada del mundo.

El montaje es una serie de pequeños diálogos entre estos dos personajes. Aunque aparentemente inconexas, estas escenas dan pie a múltiples lecturas, lo mismo en el ámbito personal, que en el social o el de pareja, o también en los terrenos filosófico y político, hoy tan de moda.

Divertida, inesperada, provocadora, reflexiva, así es esta puesta en escena que lo mismo habla del amor, que de las decisiones trascendentales en la vida, que de la democracia o la soledad.

A la frescura del texto hay que sumarle la atinada dirección, del mismo Fiallega, quien con los mínimos recursos crea los ambientes que su propuesta requiere; obviamente con el apoyo de Teresa Alvarado (diseñadora de escenografía, vestuario e iluminación).

Ahora bien, esto no serviría de nada si no hubiera un par de actores, excelentes, que sostengan e incrementen el interés en este texto, nada fácil, y en su muy singular montaje.

Ellos son Daniela Luján, a quien de verdad no se le ha hecho justicia, pues es una actriz llena de recursos, con múltiples matices y talentos para sacar adelante cualquier personaje. En los últimos dos años la he visto en al menos cinco puestas en escena y en cada una hace un trabajo de primera. Además de esta obra ahí está La estética del crimen como prueba de ello.

El mismo aplauso y reconocimiento para Mario Alberto Monroy, quien poco a poco se va ganando un lugar sólido en el mundo del teatro gracias a su gran talento y dedicación.

La princesa y el ministro se presenta todos los lunes de julio en el teatro La Capilla, Madrid 10, en Coyoacán, a un costado del famoso teatro bar El Vicio.

hugohernandez@mejorteatro.com

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