• Regístrate
Estás leyendo: Monsters, Inc.
Comparte esta noticia
Miércoles , 18.07.2018 / 16:04 Hoy

Cámara húngara

Monsters, Inc.

Hugo García Michel

Publicidad
Publicidad

Como si estuviésemos en el umbral del Apocalipsis zombi, varios países del mundo están gober-nados por verdaderos monstruos políticos que se encargan de hacer infelices a los ciudadanos que tienen la desgracia de padecerlos.

Ahí está en primerísimo lugar esa mala pero real broma que es Kim Jong-un, un mocoso oriental a quien la desgracia puso como dictador del país más cerrado y obtuso del mundo: Corea del Norte. Pero están también los hermanos Castro (ojalá fueran los que cantaban "Yo sin ti", pero no) que tras 57 años de ostentar el poder absoluto, han convertido a Cuba en la isla de la escasez, la antidemo-cracia, el control estatal, el atraso cibernético y la falta de libertades individuales y colectivas.

¿Más tipos impresentables? El caricaturesco Nicolás Maduro en Venezuela, el inenarrable Evo Morales en Bolivia, el corrompido Daniel Ortega en Nicaragua y apenitas un poco abajo los man-datarios de Perú y Ecuador (en Argentina ya se libraron de los Kirchner, al menos por el momento). Monsters, Inc. de otras partes del planeta: Robert Mugabe en Zimbabue, Omar Hasán al-Bashir en Sudán, Bashar al-Asad en Siria, Aleksandr Lukashenko en Bielorrusia, eso para no hablar del si-niestro rey Abdullah de Arabia Saudita (quizás el gobierno más cruel del orbe) y el ambivalente e inefable Vladímir Putin, cuasi zar de la Rusia actual.

Todos ellos son descendientes políticos de sátrapas espeluznantes como Mobutu Sese Seko, Fran-cois Duvalier, Idi Amin, Muamar al Gadafi, Sadam Husein y Nicolae Ceausescu.

Lo anterior viene a cuento porque a principios de semana tuve una pesadilla horripilante: soñé que en las próximas elecciones estadunidenses ganaba Donald Trump y en las mexicanas Andrés Ma-nuel López Obrador, con lo que —si esto llegara a acontecer— se completaría un cuadro de verdadero horror y dantesco rechinar de dientes, con un loco desatado en la Casa Blanca y un mesías delirante en Palacio Nacional. Chivos en cristalería, uno de los cuales aproximaría al mundo a la catástrofe y otro que nos conduciría a la venezolización rampante.

Y cuando desperté, la sensatez todavía estaba ahí. Ojalá que permanezca.


http://twiter/hualgami

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.