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Martes , 19.06.2018 / 18:13 Hoy

El país de las maravillas

Por una educación emocional

Horacio Salazar

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Se está celebrando en Monterrey, convocado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el Coloquio Internacional por la Educación Pública. En la sesión de ayer, los asistentes pudieron elegir entre conferencias, coloquios, talleres y un foro de debate en los que participaron muchos pesos pesados en materia educativa.

Como es natural tratándose de un encuentro organizado por el sindicato magisterial, algunos de los temas se inscriben dentro de lo que podríamos llamar la formación gremial del docente, pero también hay en el programa mucha miga formativa y, algo muy relevante para los profesores de hoy, asuntos acerca de la evaluación.

Los trabajos continúan este sábado, y entre los conferenciantes está el líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre, quien hablará sobre los retos que plantea la reforma educativa.

Con todo, lo que me llamó la atención al ver el programa es la participación de Juan Casassus, docente chileno con un doctorado en Economía de la Educación, y sobre todo autor de un libro titulado La educación del ser emocional. Su tema en el coloquio es precisamente educación emocional.

Este experto es uno de un puñado de especialistas que han impulsado en América Latina algo que en España tiene algo más de tiempo: la incorporación a los currículos escolares de una formación complementaria en educación emocional.

Quien tenga interés por las ideas de Casassus sobre este tema apasionante puede leer una ponencia suya (http://bit.ly/1EGyzD6), algunos fragmentos de su libro (http://bit.ly/1Kwe4LF) o una vieja entrevista que le hicieron (http://bit.ly/1hJ8GYs) acerca de sus ideas.

Cuando yo empecé a leer hace algunos meses acerca de las competencias emocionales y la importancia de aprenderlas desde la infancia, entendí que mi propia formación tuvo ya no digamos lagunas: océanos inmensos. Claro que también me resistí a la tentación de sentir lástima por mí mismo. Pero desde entonces he tratado de ayudar a mi hijo, César, a que adquiera algunas de estas competencias para estar mejor preparado al encarar las relaciones con sus pares y en general con todo el mundo.

Qué bueno que los maestros se reúnen para aprender asuntos sindicales. Qué mejor que también lo hacen para irse adentrando en estos temas que ya existen en la documentación docente, pero tocados casi de lado y muy superficialmente. Yo voto por una educación emocional mejor integrada a las aulas de México.


horacio.salazar@milenio.com

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