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Jueves , 18.10.2018 / 07:41 Hoy

El país de las maravillas

Los pies tiemblan; la cabeza aprende

Horacio Salazar

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Erik Vance, periodista de ciencia que opera desde la Ciudad de México, encontró muy pronto algo novedoso acerca del terremoto que sentimos en esta ciudad el martes, y que todavía me mantiene despierto en las noches, listo para saltar de la cama en caso de que suene la alarma sísmica.

Erik publicó el jueves, en Scientific American, un artículo titulado Por qué el terremoto de la Ciudad de México sacudió las predicciones de desastres (https://is.gd/9CVYiU). En esencia dice en su artículo que nadie vio venir el sismo porque, por así decirlo, estamos viendo hacia el lado equivocado.

¿Cómo? Simplificando un poco, los expertos en temblores enfocaron casi toda su atención en la costa del Pacífico mexicano, porque coincide durante varios cientos de kilómetros con el perfil de una falla, la zona de la corteza terrestre donde la placa de Cocos se está hundiendo lentamente (37 milímetros por año) debajo de la placa Norteamericana.

No es mala idea. Después de todo, en esa franja ocurre la inmensa mayoría de los temblores que registran los sismógrafos de los expertos, y hay una vigorosa discusión acerca de cuál es el punto de donde llegará El Grande.

Pero el temblor del martes nos pescó como al Tigre de Santa Julia: desprevenidos y por sorpresa. Estábamos en una junta de trabajo cuando empezó a sonar la alarma sísmica. Pero no sonó minuto y medio antes del temblor; empezó a taladrarnos los oídos justo cuando el suelo empezó a moverse.

Los aparatos que alimentan la alarma están “escuchando” en la franja del Pacífico, y el temblor del martes tuvo como epicentro un punto muy cercano a la capital. Los sismólogos entrevistados por Erik dijeron que esto podría cambiar su propia perspectiva: ahora hay que esperar que nos lleguen hasta por la espalda.

Pero el nuevo temblor ya empezó a producir también resultados interesantes en términos de lo que le vamos a aprender. Y un aprendizaje importante (https://is.gd/c1kM1U) lo describe muy bien Salvador Medina Ramírez en la edición en línea de la revista Nexos.

Esto ya lo han discutido mucho los científicos, pero yo empecé a meterme en el tema apenas después del martes.

Medina Ramírez publicó un mashup que combina los datos de daños y derrumbes causados por el sismo con un perfil del sistema lacustre de los mexicas. En milenio.com reconstruimos ese mashup para que cada cibernauta pueda constatar que los mayores daños del temblor del martes se dieron en inmuebles cuyos cimientos están ubicados sobre los viejos lagos. Buen aprendizaje.

horacio.salazar@milenio.com

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