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Martes , 19.06.2018 / 11:51 Hoy

Con todo respeto

S19 85-17. Parte II. Realidades

Horacio Castellanos Herrera

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Las cifras oficiales acerca de los daños que ha dejado el sismo de 7.1 de la semana pasada son las siguientes: alrededor de 11 mil inmuebles dañados; cerca de 10 mil de ellos solo tienen daños menores que no ponen en riesgo su habitabilidad; del restante grupo de mil inmuebles, cerca de 600 registran daños severos que son reparables, y los casi 400 restantes deberán ser demolidos, mientras que 40 se derrumbaron durante el sismo.

También se sabe que del universo de edificios dañados, el 90% tenían una edad promedio de entre 40 a 60 años, es decir, que habrían sido construídos entre 1957 y 1977, que tienen en promedio de 3 a 8 pisos de altura y que, a su vez, la mayoría de estos se encuentran en las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Tlalpan.

Del 10 % restante, vale la pena destacar que son edificios que fueron construídos después del año 2000, algunos en la primera década, el resto en la segunda. De hecho, cuatro de ellos fueron inaugurados este mismo año y presentan daños irreversibles que derivarán en su demolición. Como dato especial, se sabe que la mayoría de estos –los inmuebles dañados con el reciente temblor y construídos después del año 85-, se encuentran en la delegación Benito Juárez y que son, cuando menos 35 edificios que además ya están desalojados.

Así también, se ha informado que la mayoría de los inmuebles que han presentado daño tendrían las siguientes y probables causales de daño, a saber: deficiencia en su construcción; desapego a la normatividad oficial; falta de supervisión durante su construcción y/o; alteraciones o modificaciones al plano original.

Asimismo, acerca de las diversas zonas donde se han presentado derrumbes o daños severos en estructuras inmobiliarias, no se ha detectado alguna particularidad sobre el tipo de terreno en que se han presentado, y que pudiera explicar el por qué de los daños en uno, dos o tres inmubeles de una misma área, en comparación con el resto de los de su zona y que parecen intactos.

A no ser que una mayoría de geólogos coinciden en que el terreno en que se asienta hoy el Valle de México -que en los tiempos de la fundación de la Gran Tenochtitlán fuera un gran lago (hoy seco)-, pareciera propicio para la intensificación de ondas telúricas y/o que el país, y en especial la Ciudad de México, esté conotada como una ciudad sísimica, fuera de ello, no encuentran mayor conexión entre los puntos donde se presentaron los daños más importantes.

Al respecto, algunas versiones señalan que aquello que llegó a ser la zona lacustre, hoy está ubicada en las inmediaciones y alrededores del primer cuadro de la Ciudad, es decir, la zona Centro e inmediaciones que van de Tlatelolco hacia la colonia Roma Centro, y de la zona de la 1ra sección de Chapultepec hacia la zona del Aeropuerto –la más afectada en 85-, hoy es considerada una zona "suave", es decir, de baja resistencia sísmica y de alta propagación de las mismas.

Sin embargo cuando vemos que en una zona reducida del cuadrante denominado suave, y mayormente, fuera de él, hoy se registraron los daños más severos, es cuando la explicación del territorio suave no alcanza para entender lo ocurrido en Xochimilco, Coapa, Tlalpan y gran parte de Benito Juárez. Empero, ahí es donde se vuelven trascendentes las probables causales de los daños, antes mencionadas.

Los datos referidos en este texto aspiran a ser últiles para poner en perspectiva lo ocurrido y, en especial, ahondar en el comparativo con el sismo del 85 -con todo y que sus cifras oficiales podrían estar basadas en criterios o técnicas distintas a las actuales-, partimos de que el sismo fue un temblor de 8.1 grados, un punto mayor a la intensidad del de 2017, de 7.1 grados; el de 85 provocó una mayor tragedia humana considerando sus 13 mil muertos contra los 300 de este año, en la Ciudad de México; el número de inmuebles dañados en 85 superaron la cifra de 15 mil, contra 11 mil en 2017, de donde en 85 cerca de 2,500 se cayeron o fueron demolidos, y en 2017, hasta ahora solo 40 se cayeron y probablemente deban demolerse cera de 400.

Sin duda, en ambos casos, las perdidas humanas son igual de significativas y dolorosas, y más aún cuando estas pudieran ser por negligencia arquitectónica y/o corrupción de autoridades, lo que en 85 así fue en su mayoría... tal y como tristemente apunta casi todo, ahora, 32 años después.

Ciertamente, hoy hemos visto un enorme y dramático catálogo de videos o fotografías que dan cuenta de cómo devino la desgracia sísmica actual. Sin embargo, aún cuando al día de hoy se tiene también un muestrario visual del 85, valdría la pena reflexionar sobre cuánto de aquello no se documentó de igual forma y, en su caso, de haber contado con los recursos teconológicos actuales cómo sería ese archvio y qué noción tendríamos hoy del 85.

Acerca de los daños reportados actualmente, dificilmente podremos saber con precisión si los inmuebles ahora dañados tenían problemas desde el 85, como tampoco podremos saber –a pesar de algunos testimonios que ya están circulando-, qué daños dejó en los edificios, hoy caídos o parcialmente derruídos, el sismo de 8.1 de hace casi 20 días.

Lo que sí sabemos, con todo y que aún tenemos que trabajar mucho más en ello, es que la dramática experiencia que dejó el 85 nos ha legado grandes aprendizajes como sociedad, pues además de una creciente cultura sísimica, cambios en la legislación inmobiliaria, y una notabilísima actitud de ayuda, hoy hemos vivido una tragedia de menores dimensiones y el gesto de solidaridad mexicana más grande que haya experimentado nuestro país.

con.todo.respeto@live.com

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