• Regístrate
Estás leyendo: Fracaso alemán destapa valor del triunfo mexicano
Comparte esta noticia
Lunes , 17.12.2018 / 07:36 Hoy

Con todo respeto

Fracaso alemán destapa valor del triunfo mexicano

Horacio Castellanos Herrera

Publicidad
Publicidad

Sin ser experto en deportes, y mucho menos en futbol, puedo decir que con la Selección Mexicana nada más “no hay manera“: Ni podemos esperar mucho, ni podemos dejar de esperar. Lo que es evidente, ahora, es que la selección nacional no tiene palabra: así como un día sale y tiene excepcionalmente un buen juego, otro día -los que más-, sale a jugar y a nadie convence. Como sea, su actual paso por el Mundial ruso sigue dejando la inconsolable insatisfacción de siempre.

En su etapa mundialista actual, la selección mexicana ha trazado una ruta de sinsabores. En su primer juego ante Alemania, claramente generó altísimas expectativas al derrotar al actual campeón del mundo, máxime su legendaria trayectoria. Sin embargo, a pesar de su triunfo, las dudas que prevalecieron pasada la cruda de sus festejos no fue cómo lo hicieron, sino qué le pasó a los alemanes que, nada más, no se dejaron ver como nos tenían acostumbrados. Al respecto, y como parte del ambiente de festín que propició el resultado, la fanaticada mexicana construyó la idea de que los europeos no se hicieron presentes porque México los anuló desde el principio. Hoy sabemos que eso no fue así.

En su segundo encuentro, todo marchaba bien en los primeros 30 minutos de juego a pesar de que ni dominaban a su nuevo rival; Corea del Sur. Entonces, cayó el primero de los goles por la vía del penal, y el equipo como sus seguidores se asumían victoriosos, ya. Y aunque el juego no había acabado, no faltó quien ya veía al seleccionado clasificando con récord histórico de triunfos imparables en fase de grupos, y hasta atravesando la barrera del tristemente célebre 5to partido... Y una hora después llegó el segundo gol mexicano que terminó de alborotar el panal: Chicharito al fin encontró la puntería con un gol bien logrado.

Sin embargo, a partir de ese momento algo cambió y la confianza ganada por el grupo trascendió en la renovada precisión y reordenado juego del seleccionado oriental quien comenzó a desconfigurar a la zaga mexicana y a construir el previsible camino que ello advertía, es decir, la inminente sombra que persigue a México cuando asume que “ya ganó“. Y al filo de los minutos finales del juego, y a pesar de varias advertencias, Corea logró un gran gol que más allá de su virtuosismo dejó clara la desconcentración de los tricolores. Y prueba de ello es que tocó la puerta una y otra vez , a pesar de los escasos minutos de juego que quedaban. Fue en esa recta final donde la selección mexicana comenzó a verse como siempre: triunfalista y derrotera… para su suerte, y la de su afición, el juego acabó, pues 5 minutos más y el empate habría sido inminente…. Y con el doble de tiempo, quién sabe de qué estaríamos hablando ahora. El resultado, obtenido devolvía la tranquilidad y la etérea sensación ganadora ante lo que venga, así sea Suecia o el que fuera: total, si ya le habían ganado al campeón mundial de hace 4 años ¿por qué no podrían hacerlo, nuevamente, con el campeón de hace… 64 años?

Sobre el tercer juego de la fase de grupos, quizás no haya mucho que repasar pues el juego está muy fresco aún en la mente de los seguidores mundialistas, tanto de mexicanos como suecos, y uno que otro grupo de fanáticos por ahí. Entre tanto, el contundente 3-0 que propinó a México la Suecia que apenas había hecho 2 goles en la fase de grupo, y sumado la mitad de puntos de los mexicanos, y tres veces más que los coreanos y alemanes, mostró en pocos minutos de qué está hecha y, en especial, de qué está hecha la mexicana.

Aunque en el 1er tempo no hubo goles, el nerviosismo de los jugadores nacionales y la fiereza de los ojiazules dejaron bien sembrado el previsible escenario del fatídico desenlace que vendría en la 2da mitad. Y con todo y que el primero de sus goles resultó el mejor logrado de los tres, con ese bastó para ni reclamar que el segundo, por la vía del penal y con una falta tan fake como el del célebre «no fue penal“ contra Holanda hace 4 años, que nadie se desgastó en reclamarlo, ni por mero chacoteo… y por si fuera poco, para terminar de hacer sucumbir la esperanza nacional, como balde de agua de la cercana Siberia, llegó el autogol que mostró el verdadero estado que guardaba el grupo tricolor tras la embestida amarella. Y como era evidente, en medio de todo ese contexto comenzaron a encenderse y a resonar, como alarma sísmica mexicana y la antiáerea europea, los vaticinios que habitualmente obran sobre el seleccionado nacional.

Ahora, y a pesar del tremendo resultado que no se había dado para México en un mundial, por una diferencia de 3 goles o más, desde hace 40 años, el seleccionado continuará su periplo futbolístico ruso en 8vos de final, disfrutando más de su suerte que de sus méritos, pero ahora ante su similar de Brasil, ante quien solo ha ganado en 10 ocasiones en 40 juegos disputados entre ellos.

Mientras tanto, en el control de daños poco se sabe cómo van a superar el factor mental de lo ocurrido ante Suecia, en combinación con un resultado como el que tuvieron ante Alemania que, hoy por hoy, y luego de lo que a los germanos les ocurrió este mundial, queda claro que su victoria ante los campeones ha quedado claramente explicada pues en 80 años nunca habían sido descalificados de un mundial luego de su nueva derrota ante Corea del Sur, quien ciertamente, convirtió ese juego en una extraordinaria hazaña, considerando que ganarla no les daba nada más que la invaluable satisfacción de haberlo hecho por la dignidad de representar a su bandera nacional… Sin duda, Corea, más que la oportunidad de avanzar nos ha dado la oportunidad de aprender algo más sobre por qué jugar fútbol: enhorabuena por ellos!

con.todo.respeto@live.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.