• Regístrate
Estás leyendo: Los Kennedy y el poder de las imágenes
Comparte esta noticia
Lunes , 16.07.2018 / 06:12 Hoy

De Tácticas y Estrategias

Los Kennedy y el poder de las imágenes

Horacio Besson

Publicidad
Publicidad

No fue un gran cumpleaños. Tener tres años y estar en un funeral no es de lo mejor. Más si a quien entierran es a tu padre. Pero John John está ahí, en la escalinata de la Catedral de San Mateo ese 25 de noviembre de hace 50 años, estoico y blanco de millones de miradas.

Apenas tiene 36 meses de vida y en vez de un gran pastel frente a él hay un ataúd. No hay un “Happy Birthday to you”, sino marchas fúnebres… y muchas cámaras.

Pocas fotos pueden encerrar tantos mensajes y tantos sentimientos: con abrigo azul, pantalón corto y zapatos rojizos, John John coloca su mano en la frente emulando a un soldado. Sin el contexto: un pequeño niño jugando a ser militar. Pero John Jr. a sus tres años saluda con porte marcial la caja que contiene el cadáver de su padre, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

La imagen fue capturada por decenas de fotógrafos, pero quizá Dan Farrell y Joe O’Donnell fueron los que mejor captaron ese instante de voluntad infantil.

Kennedy, como pocos gobernantes mundiales, entendió desde que iniciaba su carrera rumbo a la Casa Blanca, la importancia de la imagen.

Entonces senador de Massachusetts, JFK contrató a Jacques Lowe para que registrara cada momento de su vida privada: entre bambalinas del poder, en la campaña rumbo a la presidencia, con Jackie y sus pequeños hijos.

La imagen perfecta de una familia ideal: joven, idealista, determinante, elegante pero sencilla y reflejante del gran poderío de EU.

Además, Kennedy supo aprovechar a la televisión para catapultar su carrera y su prestigio. El ejemplo más claro es el debate realizado entre el joven demócrata y el experimentado y entonces vicepresidente, Richard Nixon.

El republicano desdeñó el poder de la nueva tecnología. Kennedy comprendió su importancia y entonces, ese lunes 26 de septiembre de 1960, sedujo a gran parte de los setenta millones de espectadores que observaron el primer debate transmitido por televisión.

Por cierto, Lowe trabajó durante siete años con la familia Kennedy y atesoró más de 40 mil negativos que desaparecieron el 11 de septiembre de 2001 cuando las Torres Gemelas de Nueva York fueron destruidas por el ataque terrorista y en una de las cuales, el fotógrafo guardaba las imágenes en una caja fuerte pensando que estarían en lugar seguro.

Pulverizados, los negativos volaban hacia el Atlántico, donde dos años antes, aquel niño inmortalizado en 1963 por las imágenes, moría a los 38 años al caer su avioneta.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.