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Domingo , 16.12.2018 / 23:58 Hoy

Ante el espejo

Su Majestad

Hernán Mejía López

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Hace ya un buen tiempo deseaba escribir esta columna a manera de homenaje, solo que no había encontrado el tiempo-espacio adecuados; pues carecía de la inspiración motivante. El arte está de luto, y lo estará mucho tiempo; pues uno de sus hijos más ilustres ya no está entre los mortales. Vale decir que a principios de este año falleció un clásico universal, hacía mucho que ya era una leyenda viviente; ahora está entre la mitología musical. Nos dejó una maravillosa herencia cultural pero sobre todo un exquisito legado artístico en muchos aspectos sociales. El gran David Bowie influyó no solo profunda sino muy positivamente durante el último medio siglo convirtiéndose en un símbolo de la posmodernidad.

Como todo genio David Bowie denotó desde muy pequeño su magnífica habilidad artística, y también las connotó con una personalidad un tanto enigmática y traviesa; en fin, desde pequeño se destacó como un niño prodigio tanto en música, danza y actuación. Su entorno familiar, diversos ambientes escolares y el contexto londinense de su época contribuyeron a la transformación de una de las personalidades más múltiples y polifacéticas de nuestro tiempo, ya sea por la enorme cantidad de instrumentos musicales que logró dominar o la vasta lista de géneros en que se formó, influyó o definitivamente creó.

"The Thin White Duke" (El Duque blanco) no solo revolucionó sino que evolucionó a diversas generaciones de seres humanos entre siglos XX y XXI. Desde los "baby boomers", pasando por la "x", "millennialls" y muy seguramente impactará más allá de la "z". Como todas las grandes historias, la vida y obra de David Bowie es de gran riqueza en anécdotas, sucesos y vivencias; como decía otro gigante Giorgio Vasari "Dios no hace a un genio solo, sino que lo rodea de otros para que le fomenten su virtud", a lo largo de su existencia estuvo rodeado de artistas (escritores, pintores, etc.) de gran calado.

La música, letra y particularmente la voz de las canciones del "King Camaleon" (Rey Camaleón) al igual que el resto de su obra son cautivadoras, en auténtica conexión con su creador, por la eminente "armonización" transmitida. Como en "The man who sold the world" que dice: "... Although I wasn't there, he said I was his friend... I laughed and shook his hand... Who knows? Not me I never lost control You're face to face..." o con "Heroes" que señala: "I, I will be King And you, you will be queen... We could steal time, just for one day... Oh we can be Heroes, just for one day..." y también con "Under pressure" que cita: "Pressure pushing down on me... It's the terror of knowing what this world is about... Cause love's such an old fashioned word..." en fin solo David Bowie pudo personificarse así mismo en la genial sátira "Zoolander", diciendo: "If nobody has any objections, I believe I might be of service... Now, this'll be a straight walk-off, old school rules...", juzgando "MARINAMENTE" a la calidad y excelencia.

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