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Lunes , 15.10.2018 / 18:50 Hoy

Columna de Heriberto Ramos Hernández

La civilización de los excesos

Heriberto Ramos Hernández

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Los excesos y los extremos. Piense en la definición que los economistas o los sicólogos ofrecen: “No existen los bienes absolutos. Todos los estados y las experiencias de rasgo positivo presentan costos que a niveles muy altos superan los beneficios” O la explicación grafica que ofrecen los matemáticos: “Llegado un punto en la grafica de dos planos la relación entre dos variables deja de ser positiva y observamos una curva con forma de ´U´ invertida” ¿Difícil? No. Son cuestiones cotidianas que la sabiduría popular explica fácilmente: “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre” o “No por mucho madrugar amanece más temprano. La condena a los excesos es intuitiva, pero solo para un lado de la ecuación. Me explico: Intuitivamente sabemos que tomar dos litros de aguardiente al día daña la salud, pero únicamente con investigaciones medicas pudimos comprobar que la abstemia (el otro extremo que parece siempre bueno) no maximiza los beneficios, y que para un adulto tomar uno o dos vasos de vino con alimentos aleja infartos, aviva la circulación sanguínea, y predispone a un estado anímico armonioso. Pero quiero referirme a un péndulo ideológico, a los excesos de nuestra civilización de los excesos. A ese absurdo del “Más siempre es mejor”. Aquí tres ejemplos:Más libertad siempre es mejor: Ser libre es mejor que no serlo, pero la frase “Eres libre de hacer lo que quieras” es engañosa. Quizás sea “Eres libre de ser quien quieras ser con los limites naturales de no dañarte a ti mismo y no dañar a los demás” La apología de la libertad sin matices, peligrosamente nos conduce a una generación de irresponsables.Más individualismo siempre es mejor: No. El humanismo que sólo privilegia el desarrollo y el derecho del individuo sin tomar en cuenta el desarrollo y los derechos del colectivo no es eficaz. Imagine que todos, absolutamente todos, tenemos siempre los semáforos en verde. Al no existir luz roja para nadie y para todos, el orden es imposible y el desastre es ineludible.Más conservación natural siempre es mejor: No necesariamente. Actualmente la mitad de la población mundial sobrevive en diferentes grados de pobreza, y hay más dinero de las potencias mundiales dedicado a salvar a especies en extinción que el destinado a salvar a los niños desnutridos, a llevar alimentos, drenaje, caminos, energía y electricidad a los más desfavorecidos. La sustentabilidad es buena, pero no al extremo de ya no acordarnos del desarrollo. En fin… Mi punto es que vivimos en la civilización de los excesos que parecen buenos, en el dogma de las frases y argumentos de moda, en la tiranía de las buenas intenciones políticamente correctas; esas que ya ni cuestionamos porque es impopular hacerlo y complejo explicarlo.


@hhramos

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