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El Manubrio

Pavimentar la Cuarta Transformación

Héctor Zamarrón

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La cuarta transformación inicia con ideas disruptivas, con iniciativas pensadas para el desarrollo de las zonas donde más pobreza existe —el sur-sureste—, pero en términos de movilidad su innovación se estanca con propuestas tradicionales y con un marcado autocentrismo, tal y como ocurrió en la vieja Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

En San Pedro y San Pablo Ayutla, Oaxaca, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, presentaron el Programa Nacional de Infraestructura Carretera 2018-2024, que tendrá una inversión de 78 mil millones de pesos.

Ese proyecto está pensado para conectar las cabeceras de 300 municipios que carecen de vías pavimentadas, por lo que el gobierno federal entregará recursos de manera directa a los gobiernos de usos y costumbres para que, sin contratistas ni manejo administrativo ni concesiones, las propias comunidades sean las que construyan caminos de concreto con un uso extensivo de mano de obra.

Hasta ahí no hay objeciones, sin embargo, por ningún lado se ve la propuesta de construir junto a esos caminos sendas para el traslado de las personas que viajan en animales, bicicletas o a pie, que en Oaxaca tienen tanta importancia como la movilidad en vehículos de motor.

No es complicado. En Chiapas se hizo. Entre San Cristóbal de las Casas y San Juan Chamula, por ejemplo, hay vías peatonales para el uso paralelo al de vehículos.

El compromiso de López Obrador es que se pavimentarán los caminos de acceso a los 570 municipios de Oaxaca al término del sexenio, ¿por qué no hacerlo entonces con sendas peatonales y donde sea pertinente incluso con ciclovías?

Los oaxaqueños tendrán que dar esa discusión. Lo deben hacer los arquitectos, planificadores y sociólogos de la Casa de la Ciudad, los integrantes de la Fundación Harp Helú, de Casa Ceiba, de Mi Bici, ciudadanos ejemplares como Francisco Toledo y Sergio Hernández, lo mismo que los movimientos indígenas y magisteriales, parte de la compleja organización social de Oaxaca.

Los caminos son necesarios. El imperio romano los hizo para el traslado de ejércitos, personas, comunicaciones y el comercio de bienes. Gracias a ellos consolidó su expansión y construyeron casi medio millón de kilómetros de caminos que incluían también sendas peatonales.

"Los mayas también lo hicieron. Pavimentaron cientos de kilómetros con piedra caliza en los llamados sacbés --caminos de luz-- que comunicaron su propio imperio y muchos de ellos aún se utilizan en Cobá, en Uxmal, Palenque."


Este 2019 comienza en México con 78 mil millones de pesos disponibles para la construcción de caminos y la creación de 80 mil empleos directos y 200 mil indirectos.

En Oaxaca, la bicicleta es más que un divertimento de hipsters, es un vehículo tradicional anclado en la cultura de las comunidades. En la Mixteca alta, por ejemplo, se usa tanta bicicleta que en cada fiesta cívica hay competencias ciclistas de niños y adultos, lo mismo si es en Tlaxiaco, que en Teposcolula, Coixtlahuaca o Nochixtlán.

Si los responsables de la SCT ponen un poco de imaginación al programa quizá puedan cumplir mucho mejor el sueño de comunicar Oaxaca. Todo es cosa que dejen de pensar sólo con un automóvil en la cabeza. Se puede.

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

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