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Martes , 25.09.2018 / 01:14 Hoy

El Manubrio

Morir de calor

Héctor Zamarrón

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No quisiera estar en Hermosillo, Tapachula, Villahermosa u otras ciudades donde por estos días la onda de calor en la República provoca temperaturas arriba de los 35 o más grados (¡a la sombra!). Eso hace que la vida urbana se vuelva harto complicada.

Entre la deshidratación, los golpes de calor, la sudoración excesiva, la falta de humedad o el exceso de ella, a muchos nos cuesta lidiar con el calor, sobre todo si trabajamos en oficinas donde hay que conservar lo Godín y tenemos pocas formas de refrescarnos, nos andamos muriendo de calor.

La Ciudad de México, hace tiempo, solía tener una temperatura promedio dos o tres grados más baja que la actual, pero entre el pavimento, las láminas de los automóviles y el concreto de edificios y casas, el calor no se disipa y permanece durante horas para desvelo nuestro.

Y solo cuando el termómetro llega a estos niveles es que nos acordamos de los árboles y su presencia o ausencia en la ciudad.

Los árboles son un buen indicador de la salud de las ciudades. Hay colonias donde el tamaño y ancho de calles y banquetas, como la Condesa o Polanco, permite tener cientos de ellos.

También hay aquellas, sin embargo, donde su falta habla de lo inhóspito de zonas donde la voracidad inmobiliaria y la corrupción permitieron construir miles de viviendas sin un árbol.

Por eso cuando conocemos de proyectos como el de reforestación participativa, impulsado por Perla Castañeda y un grupo de vecinos de la colonia Industrial, no queda más que celebrarlo.

Ellos gestionaron un proyecto de reforestación a causa de las obras de la Línea 7 del Metrobús y a la tala de árboles que trajo.

En compensación, las secretarías de Obras y Medio Ambiente tuvieron que reponer 159 árboles y por eso, Perla y compañía pidieron que la reforestación se hiciera en las banquetas grises donde no existía o era mínima la masa vegetal.

Los consiguieron y negociaron el diámetro del tronco, de la copa, la altura, variedad, etc., tras levantar primero un censo ciudadano (su proyecto se puede consultar en ciudadsaludable.wordpress.com).

El resultado es que quizá en estos días de calor insoportable en la capital, los vecinos de la colonia Industrial sean los únicos que no morirán de calor.

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

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