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El Manubrio

La movilidad, Einstein y Hawking

Héctor Zamarrón

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Albert Einstein y Stephen Hawking marcaron la historia de la ciencia. Uno relativizó nuestro universo y el otro explicó su origen. En ambos la constante es el movimiento, como lo es en nosotros, los humanos, que somos en tanto nos movemos.

Einstein solía decir que la vida es como montar en bicicleta, para conservar el equilibrio hay que mantenerse en movimiento y sí. Por eso es tan importante la movilidad, por eso se le dedican libros como el que Laura Ballesteros, Dolores Franco y Jesús Padilla presentaron el martes: Política de movilidad sustentable en la CdMx. Hacia un nuevo modelo.

“Nos equivocamos de modelo al hacer del automóvil la única manera de movernos en la ciudad”, dice Ballesteros; y tiene razón.

El automóvil a gasolina, contemporáneo de la formulación de la teoría de la relatividad de Einstein, alcanzó su tope como solución de movilidad y en el camino corrompió nuestras ciudades con su smog, ruido, velocidad y con la destrucción del espacio urbano para abrirle paso.

En 100 años de obras al servicio de ese viejo modelo las calles fueron arrasadas. Desparecieron glorietas y camellones —con todo y sus palmeras— y surgieron los ejes viales. Las aceras fueron recortadas, las esquinas modificadas para permitir vueltas más rápidas y en esa falsa ilusión de velocidad, el peatón, los peatones, todos en última instancia, sufrimos las consecuencias.

Tres personas mueren al día en la Ciudad de México en choques o atropellados por camiones y automóviles. Ese modelo costó vidas, mucha sangre de la que se alimentan a diario los tabloides.

Los segundos pisos fueron su último estertor, confiemos.

El nuevo modelo de movilidad incluye, en contraste, reducir velocidades —la principal causa de muertes en niños y jóvenes—, acotar espacios en las calles para redistribuir su uso en pro de peatones, ciclistas y transporte público.

Sembrar de bolardos —o “palitos”— las esquinas para reordenar espacios en los cruces y volverlos seguros. Sí, pueden en algunos casos reducir la velocidad de paso, pero es en beneficio de los usuarios más vulnerables, aquellos que deben cruzar a pie.

Calles completas, ciclovías, seguridad vial con visión cero, parquímetros, Metrobús, Ecobici, cruces seguros, fotomultas y nuevos límites de velocidad redujeron en 18 por ciento las muertes en la Ciudad de México. Hay que ir por más.

Hay que vivir como Hawking que, desahuciado en su juventud, sobrevivió 50 años más para cumplir su tarea. Hay que mantenerse en movimiento.

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

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