• Regístrate
Estás leyendo: El tren, primera víctima del Nuevo Aeropuerto
Comparte esta noticia
Domingo , 27.05.2018 / 16:58 Hoy

El Manubrio

El tren, primera víctima del Nuevo Aeropuerto

Héctor Zamarrón

Publicidad
Publicidad

Cuando se habla de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México siempre recuerdo una tira cómica en la que una persona pinta alegremente una habitación, incluido el piso, y termina encerrado en un rincón sin poder salir por falta de previsión.

Así se construye en México, solo les importa la obra, que sea grandiosa, espectacular, pero para nada se piensa en el acceso y mucho menos si quien trata de llegar esa nueva terminal lo hará sin automóvil.

No importó que lo diseñaran Fernando Romero y Norman Foster y que un jurado profesional evaluara las propuestas. Nadie preguntó ¿y cómo van a llegar los empleados a la terminal? ¿Y cómo lo harán los viajeros sin vehículo?

Asumen que toda persona viaja necesariamente en automóvil y quizá por eso la primera propuesta de la SCT fue construir 12 vías de acceso en las que se incluía una autopista urbana de cuota ("vía de acceso controlado", le llaman) desde Santa Fe hasta el Nuevo Aeropuerto.

Un segundo piso que pasaría por encima del actual Viaducto Piedad, que por fortuna es una idea inviable ya en estos tiempos en que expertos y ciudadanos saben que más segundos pisos son un atentado urbano que solo propicia más motorización.

También se abandonaron las opciones anunciadas de transporte público. Ni una palabra de las ampliaciones desde las estaciones del metro Pantitlán y Múzquiz hacia la nueva terminal, tampoco de extender el Mexibús o las Líneas 4 y 6 del Metrobús.

Los constructores del nuevo aeropuerto solo licitaron en septiembre pasado los estudios de preinversión para el tren exprés. Es decir, a este paso, para cuando los entreguen, en junio de 2018, se podrá tomar una decisión y quizá para 2019 empezaría la construcción.

Se trata de un tren exprés de 30 kilómetros de extensión con ocho estaciones, 250 mil pasajeros al día, un tramo subterráneo de 4 km y otro elevado que correría por la avenida Chapultepec.

Si gana la visión de Andrés Manuel López Obrador de cancelar el proyecto en Texcoco y llevarlo a Santa Lucía, habrá que rehacer los estudios y empezar de nuevo. El tren podría ser una de las primeras víctimas del NAIM.

Ojalá sirva de lección y primero se piense en la gente. El actual aeropuerto atrae 30 mil viajes diarios de empleados que se convertirán en 50 mil con el nuevo aeropuerto... más los millones de usuarios que tendrá.

Quien sea y donde sea, pero piensen primero en la gente, después en la gente y al final en la gente. Ni todos se mueven en automóvil, ni todos lo harán en el futuro.

hector.zamarron@milenio.com
Twitter: @hzamarron

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.