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El Manubrio

El ‘huachicol’, la bici y el automóvil

Héctor Zamarrón

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Esta no es la hora de la bicicleta, no. A pesar de que muchos voltean a verla y se alegran de que los automovilistas sufran esta crisis de abasto de gasolina. Y no lo es porque la falta de combustible es un problema real para millones de personas que no se resuelve con impulsar el uso de la bicicleta.

Sí, aunque solo la tercera parte de los viajes al trabajo se hagan en automóvil privado o aunque más de la mitad de la población viaje en transporte público y el principal medio de transporte sean los traslados a pie. Porque no es un problema de estadísticas o de dinero, con todo y que el importe del robo de huachicol represente al año 66 mil millones de pesos.

Es un error cifrar el éxito de la nueva estrategia contra el robo del combustible en la parte económica, como lo hace el presidente Andrés López Obrador, porque algo que nos quedó claro en los últimos años es que el huachicol es tanto un problema social y de seguridad como económico.

Tanto que ya es posible hablar de una huachicultura en pueblos enteros del triángulo rojo de Puebla-Tlaxacla o del Bajío, además de una ola de violencia que deja miles de muertos y desaparecidos. El robo de combustible se da con la complicidad lo mismo de presidentes municipales que funcionarios de Pemex, policías o hasta militares y autoridades a todos niveles.

Esta es la discusión central a dar en estos días, la pertinencia o no de enfrentar de esta forma al crimen organizado, más que cómo evitar sus efectos: la crisis de abasto y distribución que tiene preocupados a miles de ciudadanos.

Es la primera ocasión en que se enfrenta a fondo el delito que representa el segundo negocio más importante del crimen organizado después del narcotráfico, un delito que ya se había normalizado en grandes zonas del país. Por eso la discusión debe centrarse más en la justicia y aplicación de la ley que la forma en nos transportamos.

Hay que discutir, sin duda, cómo se invierte en movilidad en México, cómo va la motorización de nuestras ciudades, qué se propone en transporte público, en movilidad peatonal, en movilidad de cuidados.

La motorización del país aún es baja si se le compara con países europeos o con Estados Unidos.

Hay 45 millones de vehículos de motor circulando en el país de acuerdo con el INEGI, sin embargo, nuestras metrópolis —Monterrey, Puebla, León, Guadalajara y CdMx— tienen una situación mucho más crítica, lo mismo que las 10 zonas metropolitanas de más de un millón de habitantes: la Laguna, Veracruz-Tampico, Juárez, Tijuana, Querétaro, SLP, Mérida, entre otras.
También hay un problema grave en la forma en que se invierte privilegiando la movilidad en automóvil privado en detrimento de todos los otros modos. Hay que discutirlo.

Hace medio siglo hubo una crisis de precios y abasto en la gasolina en Europa que provocó que países como Dinamarca y Holanda tomaran decisiones radicales para no depender del petróleo. Su camino fue la bicicleta ¿puede ocurrir algo similar hoy en día en México? Nos gustaría, sí, sin duda. Pero es muy difícil que sea este el momento.

Aún nos falta mucha discusión nacional y mucho tiempo para ganar esa batalla, pero hoy no es la bici la que nos salvará.

hector.zamarron@milenio.com
@hzamarron

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