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Viernes , 21.09.2018 / 07:10 Hoy

Mediación Mercantil

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Mediante reformas constitucionales publicadas en el Diario Oficial con fechas 18 de junio de 2008 y 5 de febrero de 2017 se sentaron las bases para incorporar a nuestro sistema jurídico nacional los llamados "Mecanismos Alternos de Solución de Controversias" facultando al Congreso de la Unión a expedir una ley general que establezca los principios y bases en esa materia con el propósito de que los tres órdenes de gobierno implementen y faciliten en acceso a dichos mecanismos. Con base a ello, en días pasados el Presidente Peña Nieto presento ante la Cámara de Diputados la iniciativa de "Decreto que expide la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias y reforma, deroga y adiciona diversas disposiciones del Código de Comercio en materia de Conciliación Comercial".

Por su importancia me voy a permitir comentar lo relativo a la Conciliación Comercial, recordando que en México contamos con excelente regulación e instituciones muy sólidas en materia de Arbitraje Comercial, sin embargo, no todas las entidades federativas le habían dado la importancia necesaria. Jalisco, por ejemplo, cuenta dentro del Poder Judicial con un Instituto de Justicia Alternativa (IJA), sin embargo esté no promueve el Arbitraje Civil y familiar, menos el Comercial.

Ahora se pretende incorporar un Título Quinto "De la Conciliación Comercial" al vetusto Código de Comercio, cuyas disposiciones se aplicarán a la Conciliación comercial nacional o internacional, entendiendo para tal efecto como Conciliación "todo procedimiento, designado por términos como los de conciliación, mediación o algún otro de sentido equivalente, en el que las partes solicitan a un tercero o terceros que les preste asistencia en su intento por llegar a una solución de una controversia que derive de una relación contractual." Y Acuerdo de Conciliación, el acto por el cual las partes deciden someter a un procedimiento de Conciliación los conflictos que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto de una determinada relación jurídica contractual, el cual puede constar en documento escrito o en medios electrónicos." Ahora bien, los Conciliadores, por su propia naturaleza deberán reunir una serie de requisitos para inscribirse como tales en el "Padrón de facilitadores establecido en la "Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias". Lo maravilloso de esto, será que el "Acuerdo de Conciliación" registrado, tendrá la fuerza de cosa juzgada y podrá ser exigible en la vía de apremio.

Esto implica que en la materia mercantil podremos ya establecer una clausula compromisoria donde pactemos que en caso de desavenencia por la ejecución, interpretación o cumplimiento de un contrato de naturaleza mercantil, las partes se sometan, en lugar de resolverlo mediante un largo juicio, a un procedimiento conciliatorio que les permita, asistidos por un profesional (Conciliador), resolver a ellos mismos sus diferencias y en el remoto caso, de que no se lograra resolverlo mediante la Conciliación las partes se sometan a un Arbitraje, donde ahí sí, se dirimirá como juicio, ante uno o más árbitros independientes y el laudo que se dicte, también tendrá la naturaleza de cosa juzgada, esto es, como si hubiera sido dictada por un juez y la misma no pudiere ser revisable por un órgano superior, con la ventaja de que pueda ser ejecutable en casi todo el mundo, en los términos de la Convención de New York de la que nuestro país es parte.

Esto nos permitirá, como ya viene ocurriendo en la gran mayoría de contratos internacionales, resolver la ejecución de los contratos de manera rápida y civilizada. Cuando doy la clase de Arbitraje Mercantil utilizo como ejemplo, el caso de un mexicano que quiere firmar un contrato con un proveedor chino, operación muy conveniente para ambos, y los abogados de ambas partes se esmeran en la redacción del documento hasta llegar a la "cláusula fatal", relativa a que pasa en caso de conflicto por la interpretación, ejecución o cumplimiento del Contrato. Claro que el chino quiere someterse a su legislación y a sus jueces, y además quiere en el mejor de los casos que se hable Mandarín durante el juicio; por el otro lado, el mexicano quiere que sea en castellano, ante jueces del rumbo y con legislación del Estado de Jalisco, y lógico ninguno confía en la propuesta contraria. Si no destrabamos ese primer conflicto no habrá acuerdo. La solución que surge es muy sencilla, sometemos el contrato mediante una clausula escalonada a Mediación y Arbitraje Internacional, bajo principios de derecho mercantil internacional y en idioma Ingles y bajo las "reglas" de una reconocida institución arbitral (y ahora de mediación) tales como la Cámara de Comercio Internacional (CCI) con sede en Paris o en México ante el Centro de Arbitraje de México (CAM) o en Jalisco ante el Colegio de Corredores Públicos de Jalisco, y asunto arreglado. Ojalá derivado de la necesaria reforma a las leyes locales se le dé la importancia debida al Arbitraje civil y familiar por parte del IJA.

hromero@correduria58.com

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