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Jueves , 22.11.2018 / 04:52 Hoy

Auditoría Ciudadana

La OMC y Trump

Héctor A. Romero Fierro

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) es la organización internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países. Su objetivo es el de ayudar a los productores de bienes y servicios, los exportadores y los importadores a llevar adelante sus actividades, fue constituida el 1 de enero de 1995 como consecuencia de los acuerdos tomados en las negociaciones de la Ronda Uruguay (1986-94) y actualmente tiene una membresía de 164 países. Desde los inicios de la Ruta de la Seda hasta la creación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) y el nacimiento de la OMC, el comercio ha contribuido de manera importante a fomentar el desarrollo económico y a promover unas relaciones pacíficas entre las naciones. De acuerdo a su último informe los miembros de la OMC representan el 98.2% del comercio mundial de mercancías.

El pasado lunes en presidente Donald Trump, señalo que la Organización Mundial de Comercio ha tratado durante muchos, muchos años, muy mal a los Estados Unidos, amenazando inclusive con salir de esta organización.

Ahora Trump pretende implementar una inconstitucional “Ley de Tarifas Equitativas y Reciprocas de los Estados Unidos” mediante la cual le otorgaría la facultad de imponer unilateralmente o renegociar aranceles según lo considere oportuno, sin intervención de su Poder Legislativo, además abandonaría los principios básicos de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Para promulgar esta ley tendría que ser aprobada por la Cámara de Representantes y el Senado, cosa que dudo.

Hay que recordar que los aranceles aduaneros no dejan de tener la naturaleza de Contribuciones (impuestos) y tanto en México como el vecino país se adoptó el principio generalizado de “No taxation without representation”. Recordemos que las Trece Colonias habían declarado su independencia respecto a la metrópolis británica en 1776 y culminado su constitución nacional en 1787, después de que Londres promulgara una serie de leyes para aumentar la presión fiscal en las colonias. Una de las ideas que conduciría al nacimiento de los Estados Unidos sería precisamente la de “No taxation without representation”, esto es, “ningún impuesto sin representación política” o “sin representación no hay tributación”. Este lema proviene del “<” (“lo que a todos toca todos deben aprobarlo”), un principio del derecho romano contenido en el Código de Justiniano, sobre el cual se construyó el principio de legalidad en Europa, y especialmente en Inglaterra, donde ya se había establecido un siglo antes que el rey no podía crear nuevos impuestos sin el consentimiento del Parlamento.

Trump ya inicio con locuras aduaneras y está a punto de iniciar una guerra comercial con China la cual tendría repercusiones gravísimas para el comercio mundial.

En respuesta a ese comportamiento el Secretario General de la International Chamber of Commerce (ICC) John WH Denton a nombre de 45 millones de empresas, que emplean a más de mil millones de trabajadores, emitió una declaración en respuesta señalando: “Los líderes del G7 y del G20 tienen la gran responsabilidad de ayudar a solucionar las deficiencias del sistema de comercio basado en reglas, ya que éste ha impulsado siete décadas de creación de empleo sin precedentes, mitigación de la pobreza y progreso tecnológico para los ciudadanos de los Estados Unidos y del resto del mundo.

Reconoce que se necesita reformar al sistema de comercio mundial, pero aclara que abandonar las reglas de la OMC, pondría en jaque el crecimiento incluyente de Estados Unidos y del resto del mundo, invitando a intensificar el diálogo y el compromiso para encontrar formas innovadoras de reformar al sistema de la OMC garantizando que el comercio mundial funcione para todos. 

Convocó a empresas y otros líderes de opinión, en torno a una plataforma de diálogo de una “segunda vía” con instituciones globales clave. Este diálogo desarrollará ideas para lograr que el sistema multilateral de comercio aborde mejor los desafíos y las disrupciones que han tenido lugar durante el siglo XXI.

“En una guerra real, los más afectados son los soldados de primera línea. En una guerra comercial, los soldados de primera línea son los trabajadores y consumidores porque son las fuerzas impulsoras del crecimiento económico. Sin voluntad política para resolver las tensiones comerciales a través de un diálogo significativo, los trabajadores y consumidores se verán perjudicados con menos trabajos, precios altos y, en última instancia, con menos opciones”, concluyó.

hromero@correduria58.com

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