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Domingo , 23.09.2018 / 05:57 Hoy

Auditoría Ciudadana

Ellas tienen la palabra

Héctor A. Romero Fierro

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Mientras escribo estas líneas se celebra el Día Internacional de la Mujer, en el cual se reivindica la importancia de su papel en la comunidad, en los hogares, las empresas, la política y las ciudades, así como se conmemora su larga la lucha por una plena participación social, en condiciones de igualdad.

Sin embargo, hoy nos damos cuenta que la equidad por la cual se ha pugnado no es plena, sino que aún subsisten conductas e ideologías machistas arraigadas en el siglo XXI.

De acuerdo a estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en nuestro país la desigualdad se refleja mediante brechas de empleo por género o salariales, conductas sexistas y reparto desequilibrado de tareas domésticas, sin mencionar que las mujeres siguen sufriendo elevadas tasas de violencia, sin que existan, en todos los casos, condiciones que les permitan una tutela judicial efectiva.

Como respuesta se han expedido leyes, que pretenden cristalizar, a través de procesos legislativos, la igualdad sustantiva.

La propia Constitución enuncia que “el hombre y la mujer son iguales ante la ley”, así como proscribe la discriminación por razones de género, mientras que contamos con normas legales que reconocen estos principios y establecen lineamientos para su satisfacción.

No obstante, este marco normativo resulta poco eficaz cuando no hay condiciones sociales que empaten la ley con la realidad, y sobre todo, donde apenas unas cuantas conocen sus derechos, o incluso tienen miedo de hacerlos valer.

El reto para lograr una sociedad incluyente es enorme, pues la silenciación activa del género femenino es resultado de una tradición plurisecular, donde la posición de un hombre dependía del dominio que tuviera sobre la mujer, existiendo aún jirones de ello en nuestras comunidades.

El paso más importante será enaltecer su voz, garantizándose que sus necesidades, intereses y anhelos sean escuchados en la toma de decisiones, dándoles cabida en el quehacer político.

Cabe mencionar que tradicionalmente el género ha sido un factor determinante para limitar el acceso de mujeres a cargos de elección popular.

¿Por qué se dificulta su acceso? Por las propias barreras que establece el sistema, las cuales no son legales, pero sí son una realidad, ya que se les exige adaptarse al modelo patriarcal, desincentivando siquiera sus pretensiones de participar en la construcción de lo colectivo.

Debemos feminizar la política y no únicamente con la inclusión de más mujeres en cargos ejecutivos o legislativos, sino que radicalmente se transforme el esquema bajo el cual tomamos decisiones, considerando la perspectiva de la mujer para la creación de espacios de diálogo. Debemos dar relevancia a lo cotidiano desde la vida pública.

Si bien la adopción de acciones afirmativas, como cuotas de género, para garantizar la representatividad ha sido favorable, lo cierto es que es una medida insuficiente, ya que no en todos los casos se satisface su objetivo, pues las mujeres elegidas no necesariamente han representado a las de su género en forma efectiva.

Incluso la práctica ha demostrado que en algunos casos se asignan las cuotas como mecanismos para fortalecer cotos de poder, impulsando en ocasiones a candidatas que son amantes, esposas o madres de políticos “de carrera”.

En estos casos el resultado es contrario a la pretensión del legislador, ya que la mujer depende de las órdenes de quien la impuso, lo cual de ninguna manera permitirá un futuro igualitario, al no ser libres para ejercer sus encargos.

Conozco mujeres brillantes a las que jamás se les ha dado la oportunidad de participar en el entorno político. En cambio, hay otras que han transitado legislatura tras legislatura por un sinfín de cargos públicos, sin los conocimientos mínimos para ello, lacerando duramente a nuestra democracia y el servicio público.

Aspiremos a una sociedad donde estas mujeres brillantes puedan involucrarse, expresarse y ser consideradas. En esa sociedad las cuotas de género ni siquiera serán necesarias.

Para modificar el status quo es imperativa la participación de todas las personas, sean dirigentes de partidos políticos, funcionarios públicos, comunicadores o votantes. Cada quien tiene cierto grado de responsabilidad para cambiar las estructuras desde su base.

Pero no lo lograremos si no tomamos más en cuenta la voz femenina, si no reconocemos que el futuro en México es feminista. Ahora la palabra la tienen ellas y serán protagonistas.

hromero@correduria58.com

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