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Sábado , 23.06.2018 / 05:47 Hoy

Auditoría Ciudadana

El secreto profesional

Héctor A. Romero Fierro

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El día de ayer en la, ahora Ciudad de México se celebró uno de los eventos más importantes en el mundo de derecho en muchos años, me refiero a la firma del Convenio de Colaboración y trabajo conjunto estableciendo bases de intercambio de conocimientos, de buenas prácticas de colegiación y de entendimiento entre más de 13 mil abogados que formamos parte de esas organizaciones profesionales, entre los cinco Colegios más importantes de nuestro país, me refiero, a la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE), al El Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México (INCAM), La Barra Mexicana Colegio de Abogados (la BARRA), el Colegio Nacional de Correduría Publica Mexicana y el Colegio Nacional de Notariado, lo anterior en el marco del 1er Foro Retos a la Seguridad Jurídica donde se abordaron tres temas de importancia primordial para la profesión. El primero relativo a la Ética Profesional de Abogado, el segundo relativo a la Seguridad Jurídica en la Digitalización y el tercero referente a la Protección de la Inversión Inmobiliaria.

Debo señalar que una cosa en común que tienen los miembros de dichos Colegios es su alto nivel de capacitación en sus áreas de práctica profesional. Para muchos fue una sorpresa que se pudiera celebrar la firma de este convenio, máxime que, a juicio de algunos desvelados, piensan, equivocadamente, que debemos tener posiciones encontradas.

La firma de este convenio, al que estamos seguros se sumaran otros Colegios de Abogados, es en inicio de una serie de estudios compartidos de las diferentes áreas del Derecho no solo nacional sino también internacional.

Uno de los primeros temas que se abordó fue la importancia del Secreto Profesional del Abogado.

Un conocido autor mexicano, Ángel Osorio en su obra El Alma de la Toga señala que la materia del secreto profesional "es una de las más sutiles, quebradizas y difíciles de apreciar en la vida del abogado" y continua afirmando "que el abogado ejerce un ministerio, similar al del sacerdote, a partir del cual ambos tienen la obligación de guardar el secreto profesional.

Este secreto profesional del abogado, que se extiende a los hechos o cosas ocultas reveladas por su cliente en el ejercicio de su profesión de abogado, y que le han sido comunicados precisamente por la profesión que ejerce y que se hace extensivo a terceros tales como Pasantes, secretarias, peritos y demás colaboradores del abogado.

Recordemos que el cliente abre, sin limitación alguna, su intimidad con el propósito de que éste le pueda proporcionar la mejor asesoría posible, inclusive es el único profesionista que tiene la exclusividad de la defensa de sus clientes ante los tribunales.

El abogado es hombre al que se le comunican confidencias y éste, amparado en su amplio conocimiento de su ciencia, en su técnica y en su probidad, acuden a él, sus clientes a pedir consejo y defensa y como consecuencia le abrirán parte de su persona, su intimidad, seguros de que, nada, ni nadie, le hará revelar los secretos que se le confían.

Entre ellos secretos del honor, de los que depende muchas veces la tranquilidad de las familias, le serán revelados sin temor y sin reservas.

Así conoce el abogado errores y horrores de sus clientes, sus pasiones, y todo lo bueno y malo de estos, conociéndolos mejor que cualquiera de sus íntimos o familiares, seguros de la discreción absoluta, que debe amparar el secreto profesional.

Por ello, debemos afirmar que la obligación al secreto profesional del Abogado se funda, no en el interés privado (Cliente- Abogado) sino en el interés social.

Sin embargo nuestra legislación es muy parca, por lo que los códigos de ética profesional de nuestros Colegios deben contener disposiciones de protección de la intimidad de la persona así como aquellas relacionadas con el deber de guardar el correspondiente secreto de las confidencias e informaciones que reciben los abogados concernientes a la intimidad de la vida privada de sus clientes.

Es por ello que la única forma de salvaguardar el cumplimiento de esta importante obligación profesional, es regulándolo a través de su incorporación a verdaderos códigos de ética de uno o varios Colegios de Abogados, como los que ahí estamos representados, y que agrupan a los mejores y más calificados abogados del país, instituyendo, por el bien de nuestros clientes, la Colegiación obligatoria.

hromero@correduria58.com

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